❝Disculpe la tardanza, señor. Aquí está su vuelto❞ dijo, mientras le entregaba el mismo al cliente que acababa de hablarle, sonriéndole amistosamente y, luego, esperó a que no hubiera ningún problema con que no faltara ni sobrara dinero de éste.
Una vez que todo estuviera bien, dijo: ❝Muchas gracias por venir y esperamos que regrese nuevamente❞ le agradeció.
Luego de ello, se retiró y terminó yendo en dirección a la caja. para ver si había algún pedido de sus mesas listo para entregar, pero como aún no había nada de éstas, fue por las que habían sido desocupadas para ponerse a limpiarlas.
En eso, vio que la figura que se había levantado en la mesa continua se le había caído algo al pasar a su lado. Se dio cuenta a tiempo, alzando la mirada para ver si el hombre (estaba segura que lo era) se había dado cuenta de ello, pero como éste pareció no notarlo, terminó por tomarlo mientras lo llamaba: ❝Disculpe, señor, se le cayó esto—❞ exclamó, pero tan pronto como levantó la vista, éste desapareció.
Ni siquiera podía verlo en la calle, que estaba atiborrada de personas.
Sin saber qué hacer, terminó por bajar la mirada en dirección al objeto, descubriendo que se trataba de una especie de tarjetera negra con el nombre de “No Name” escrita en ella en letras doradas.
Y tan pronto como lo leyó, se emocionó tanto que estuvo a punto de lanzar gritos a diestra y siniestra por todo el local, pero se contuvo para no llamar la atención.
Sin saber qué hacer, terminó por bajar la mirada en dirección al objeto, descubriendo que se trataba de una especie de tarjetera negra con el nombre de “No Name” escrita en ella en letras doradas. Y tan pronto como lo leyó, se emocionó tanto que estuvo a punto de lanzar gritos a diestra y siniestra por todo el local, pero se contuvo para no llamar la atención.
No Name era la razón por la cual se había ido a Nueva York a vivir. La Gran Manzana era uno de los puntos más concurridos de las giras mundiales de aquella banda que tanto idolatraba, y por eso mismo estaba ahí, esperando ansiosamente a que volvieran a tocar en la ciudad.
Pero llegó a preguntarse quién era aquella persona y qué relación tenía con la banda.
Y sólo había una forma de saberlo: llamarlo por teléfono. Después de todo, en la tarjetera estaba el número de celular, así que suponía que era el suyo.