CRAITH — 90 A 110 AÑOS — DRAGONA ALFA — POWYS
Ráfagas, como incontables agujas que perforan el corazón. El cielo lloraba a cántaros la pérdida de tan memorables dragones que intentaron defender el honor y una causa. Los sectores más recónditos de Powys palidecieron, su verdor se perdió en la oscuridad de una pútrida y malévola causa que lo absorbía todo. Una humareda nublaba su vista, cuerpos apilados cerca de ella, el olor a carne quemada y sangre derramada abundaban. Quienes yacían muertos a los pies de ella habían pecado por exiliarse de todo y todos; de los mismos de su raza y de aquellos que alguna vez sirvieron para traerles catástrofes.
De su rostro gotas carmesí goteaban mezclándose con la flora ennegrecida mientras se arrastraba aterrada, mero instinto susurrándole para sobrevivir, lejos de aquello que podría dañarle como a los otros conocidos. Mas, los sueños y las esperanzas eran tan frágiles como un espejo; un suspiro podía quebrarlos. Las manos invisibles del mutilador le apretaron fuertemente el cuello, privándole de la libertad...y subsecuentemente la consciencia. Ya no existía la dragona que rondaba bosques y valles, cerca de Powys.
De las cenizas resurgió Craith, y con un hoyo en donde debería estar su corazón.
Cadenas sofocaban su mente, impidiéndole pensar por y para ella. Así como descendía en la espiral que llevaba al abismo, el poder de Eltear ascendía más y más con ella a su lado. Un dragón alfa poderoso, su guerrera hechizada personal, le servía para erradicar a todo aquel que se interpusiera en su camino. Uno a uno, desde los confines del mundo, iba a caer todo dragón que apoyara la rebelión. Y Craith le susurraba fidelidad en contra de su consciencia. Y entonces todos se postrarían a los pies del hechicero y su ejército.
Nacida en Powys de dos dragones alfas milenarios, Indril y Askhat hace aproximadamente 110 años —o menos; su edad es realmente incierta con el auto-exilio de sus progenitores. Ambos dragones alfas se refugiaron en la vastedad esmeralda de Powys para evitar tanto a humanos como hechiceros y otros dragones; las ideologías y la situación de aquel entonces de cada reino les inquietaba sobre manera. Entre aromas y hierbas creció Craith, cuyo nombre ha perdido por completo ante la maldición de Eltear, asimilando habilidades que conllevaban el manejo de la flora y la fauna al encontrarse en un ambiente propenso a ello.
La pequeña familia constituida por dos progenitores alfas, una hermana mayor y una menor fue destruida ante la insistente búsqueda implacable de Eltear. El hechicero deseaba conseguir a dragones formidables para ayudarle a ejecutar su plan contra la rebelión de dragones. En vista de que Indril y Askhat se rehusaron, fueron cruelmente asesinados al frente de Craith, quien incluso fue incapaz de proteger a su débil hermana ante el incontenible poder de magia negra despedido contra ellas. Ella se ganó su nombre, reflejándose en su rostro; y su hermana la muerte merecida que el hechicero deseaba. Débiles no podían estar entre sus filas, en otras palabras. Era un mensaje para todos.
Con su primer trofeo, se escondió en una isla cercana a Anglessey y Gwynedd que no figura en el mapa. Eltear cuenta con un poderoso ejército disperso en todos los reinos, escondidos, pero con una guardaespaldas especial que siempre está a su lado. Y el objetivo de Craith es capturar o asesinar a todo dragón que se oponga a su amo. El poder ensucia la mente, y para aquel hechicero la supremacía debe ser de aquellos que controlan la magia: por ello todos deben arrodillarse ante su especie, sea humano o dragón. Pero los dragones poseen particular amenaza contra sus planes... por nada hay que temerle a la historia.
——— PERSONALIDAD
Suprimidas sus emociones bajo magia negra, dichas que comprometen el esfuerzo de su amo, Craith sólo utiliza la cabeza. Incapaz de guiarse por los sentimientos, es un arma letal e impávida que arrasaría todo a su paso aún al poseer serenidad. Se es difícil leer sus emociones incluso a través de su mirada opaca, la puerta a un alma cuyo corazón se le fue arrebatado en mitad de una tragedia. El velo que le recubre, fidelidad y valor como servidumbre, es uno impuesto por quien le mantiene cautiva hasta que alguien logre destruir la opresión y le devuelva su corazón.
Con su personalidad primaria nulificada, es el completo opuesto a la actual. No perdona ni posee misericordia contra aquellos que se desvían de los designios de Eltear. Ésta dragona es impredecible y silenciosa, abriendo los labios para murmurar lo necesario... o al menos eso parece ser en la mayoría de los casos.
El dolor ajeno no inspira empatía, y aunque esto es una raíz notoria que se dirige directo a la crueldad, realmente —y jamás— ha practicado el sadismo. Simplemente es de aquellas que dan una muerte limpia y jamás se rinde.
——— HABILIDADES
Dragona de Agua, siguiente generación. Si bien sus padres son dragones alfas que fueron capaces de controlar el elemento agua, Craith al estar imbuida en un ambiente puramente natural —entre plantas y fauna — desarrolló habilidades que se asemejan a un control de la naturaleza. Su dominio sobre el agua, al manipular ésta, permite una especie de atracción en las plantas cuando entran en contacto con sus poderes; lo que provoca que ellas sigan las órdenes de quien les nutren. Y cuando los animales ingieren el agua que ella ha manipulado, sufren el mismo fin que las flora.
Intangibilidad. Ciertamente sería una extraordinaria habilidad si realmente cumpliera dicha función. Más que brindarle la capacidad de no sufrir daño, es una especie de camuflaje en su forma dragón. Las escamas especializadas y únicas de Craith, que reflejan la luz que le rodea al estar constituidas con una gran cantidad de agua, le permiten pasar desapercibida y ser una contrincante temible en el campo de batalla. Cual camaleón, está ahí y a la vez no, siendo difícil detectarla — aunque no imposible. Como pocos han sobrevivido ante éste estado, se ha ganado la fama de la Intocable.
Su contextura dragónica no es extraordinaria en comparación a otros dragones, sin embargo se destaca una gran velocidad y agilidad debido a su tamaño.
Su aliento varía: puede ser un torrencial disparado con gran presión, como simples bocanadas expulsadas de una ventisca.
——— DATOS EXTRAS
Posee una majestuosa forma dragón.
Cuando se transforma lo único que conserva de su recipiente humano es el color de ojos. Un dato curioso debido a su naturaleza como dragón de agua. Sin embargo, puede deberse a una ligera escala evolutiva como a otra cosa.
Su apariencia varía de la común de su tipo dragónico, ésto se debe a una mutación por verse imbuida en un ambiente propenso a desarrollar otras habilidades.
Una cicatriz, cuya magia de Eltear se la infligió, cruza parte de la cúspide de su cráneo y su frente; ésta se encuentra oculta por un mechón verde.
Aquella marca que cruza su rostro es una quemadura que nunca logrará curarse; es magia negra latente, al igual que el collar impregnado en su cuello.
Su corazón fue arrancado de su cuerpo por Eltear. Él lo conserva, imbuído en magia negra; es así como tiene completo dominio de ella. Así que romper el hechizo no sería nada fácil; por mucho que se intente quebrar las cadenas de control de magia negra impuestas en ella de manera directa en su cuerpo, no funcionará. Deberá hacerse junto a su corazón.
Posee una espada hecha a base del colmillo de un dragón, exactamente del difunto progenitor. Recibe el nombre de Ymyldŵr, que literalmente significa filo acuático. Fue un regalo de Eltear. Ella ni sabe de quién proviene, y ante el obvio control no le interesa.
Su casco es el cráneo de su difunta hermana. Es bastante resistente.
Craith significa cicatriz.
No recuerda nada de su pasado, piensa que su vida comenzó con Eltear salvándole de otros dragones.
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