No era más que yo y mis amigos, patinando en el parque, algo que solía olvidar ya casi por completo. Viéndola a ella llegar fue como sí me devolvieran el alma, se veía tan tierna, tan delicada, tan hermosamente sencilla, que no pude evitar sonrojarme. Saludaba a todos de una manera tierna y apacible; se acercó a mí y me dijo: "¿Me enseñarías a montarla?" Refiriendose a mi patineta, yo sonreí y le di paso para que subiera en ella. Era divertido, emocionate y bello, verla feliz y sonriente en mi vieja patineta, me encantaba verla así. Llegamos hasta una esquina que daba a la calle y en frente un parque, en ese sitio, me miró a los ojos, con sus mejillas sonrojadas y me besó; su beso fue lento, tierno, apacible, cariñoso y sencillo, puramente sencillo. Sin más retiro su boca de la mía no antes de que yo mordiera su labio inferior, como esperaba, sonrió. Miro al parque, la tomé de la mano y le dije: "Vamos", ella tomó mi mano fuerte y cruzamos al parque. Ya estando ahí, nos sentamos en el césped, debajo de un gran árbol, viendo a los niños jugar, las bicicletas pasar, las risas, la música, todo mezclado en una perfecta armonía, hasta que el sonido de su voz me llamó: "estoy muy feliz de estar aquí, realmente siento mucha vergüenza, pero ya lo superaré". Era hermoso ver como se transforma en niña en estos momentos, su risita me produjo una a mí, me miró extrañada e hizo un puchero. Yo tomé su mentón y la atraje a mí en un beso, despacio y delicado como ella. Todo era perfecto... todo sueño es perfecto.
-Sueños Idealizados.










