sus manos muestran heridas que se sanan con rapidez, mostrando la aún presencia de criatura que ( extrañamente ) ha optado por acoger el silencio. un suspiro pesado provoca que sus hombros caigan y es la pelirrosada quien llama su atención. en un intento de distracción, en lo que duraría su descanso, se aproxima entre escombros hasta la jaram. ‘ ¿necesitas ayuda para sacar algo? ¿estás bien? ’ interroga, vociferación es suave y mano ha encontrado refugio sobre hombro impropio.











