Yo siempre sentía que no pertenecía a ninguna parte. Ni siquiera mi propio cuerpo,especialmente mi propio cuerpo. Me estaba convirtiendo en alguien que no conocía. El cambio duele,pero no sabía por qué. Ninguna de mis emociones tenía sentido.
Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo












