Nadie menciona lo solitario que puede llegar a ser el vivir con ansiedad.
Padecer de ansiedad es una de las experiencias más duras que puede afrontar una persona. Es sentir que el mundo se desmorona, que todo va a salir mal, que no hay escapatoria ni remedio. Es experimentar miedo, angustia, nerviosismo, sin una causa evidente o razonable.
Lo peor es que muchas veces, la ansiedad no es comprendida ni respetada por los demás. Nos dicen que no es para tanto, que es cosa de nuestra mente, que "no importa lo que nos digan, solo nosotros elegimos como nos sentimos" y aunque es una realidad, no podemos controlar la reacción de nuestro cuerpo y nuestra mente ante situaciones que nos superan o nos estresan. Nos dan consejos que suenan vacíos, que no nos ayudan, que nos hacen sentir culpables o débiles.
Nos alejamos de nuestros amigos, de nuestra familia, de nuestra pareja, guardamos cada vez más lo que nos pasa, porque no nos van a entender, porque ya los tenemos cansados de repetir una y otra vez esos pensamientos que tanto nos carcomen el alma.
Quedándonos solos con nuestra sombra que poco a poco nos consume.














