Nunca me gustó socializar, al menos no del todo. Cuando estaba en inicial interactuaba con varios grupos, y se sentía genial, en primaria necesitaba ratos de descanso, pero me sentía cómoda, y llegada la secundaria no le veía mucho de especial. He llegado a tener momentos en los que cualquiera diría que soy la persona más sociable, pero solo he aprendido a desarrollar mis habilidades sociales como tal, porque no es que no pueda, sino que no quiero. Prefiero mil y un veces pasar aislada del resto que convivir con ellos, aunque tengo pequeños arranques o arrebatos de socializar, convivir con el resto o simplemente salir y/o pasear.
Indeleble.








