¡Felicidades!
Lo lograste chico, sin intenciones de, probaste y colmaste su paciencia a más no poder, quebrantando ésta, junto con su confianza. Creíste que serías fuerte, que no la necesitabas, ¡JA! ¿Quien diría que el mismo terco que la traicionó antes, es el mismo que le brinda su hombro para consolarla? ¿Y tú? ¿Que pintas en todo esto? Uh, ¿y esas lágrimas? ¿Te lamentas? Espero que te sirva de algo llorarle a tú almohada, por que con el ahínco que lo haces pareciera como si fuera capaz de curar hasta el cáncer.









