¿Y si nos besamos para romper la tensión?
No sabe por qué, pero el comentario ajeno provoca que una risa brote de sus labios, la cual es acallada por los murmullos incesantes de los asistentes a la fiesta. “Nunca voy besando a casi desconocidos” pone énfasis en las últimas palabras, recuesta el peso de su cuerpo en la pared más cercana. “Tendrás que esperar a que esté demasiado borracha, lo siento” hay cierto sarcasmo en sus palabras, no logra entender del todo el origen de la propuesta del masculino. “¿Hay tensión? No sé de qué hablas” de nuevo, ahí está, sarcasmo dominante. @dcrsey
















