sms > Aedan
Aedan: No te veo desde el apagón
Annabelle: Bueno, yo te vi en el avión, pero parecías muy ocupado durmiendo.
Annabelle: Supongo que es justo, después de esa noche. Una venganza espero no intencional.
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sms > Aedan
Aedan: No te veo desde el apagón
Annabelle: Bueno, yo te vi en el avión, pero parecías muy ocupado durmiendo.
Annabelle: Supongo que es justo, después de esa noche. Una venganza espero no intencional.
“¿Y si vamos a dar un paseo?” @aedanschreave
Sus facciones se iluminaron junto a su sonrisa, dirigiendo los orbes hacia el príncipe—. Me encantaría, Alteza —hizo una pequeña reverencia como saludo y se inclinó hacia él en señal confidente—. En realidad, deseaba escapar de tanto blanco. Siento que se forma un lienzo vacío que será manchado con pintura en cualquier momento —explicó, dándole una nada disimulada ojeada al contrario—. Y sería una lástima cuando está usted tan guapo así.
“Estás jugando sucio…” @aedanschreave
Sus ojos fueron lo único que se mantuvo encima del agua por unos segundos, atentos a los movimientos masculinos, hasta que decidió erguirse nuevamente. El mar llegaba a su cintura— Jamás me atrevería —dijo en tono sugestivo, sonrisa tanto en su voz como en su rostro mientras volvía a salpicar al contrario.
“Puedes entrar a mi habitación hasta que la electricidad vuelva, si quieres.” @aedanschreave
Decir que Annabelle tenía miedo era una subestimación. Estaba aterrada; por un lado, de que se repitieran los hechos de hacían dos semanas atrás y, por otro, del pronóstico climático. Ambos estaban conectados, en realidad, pues el segundo miedo había empeorado a causa del primero. El ofrecimiento contrario le llegó con gran alivio, debía admitir. No sólo le daba un lugar donde refugiarse, sino compañía con la que podía resguardarse de otros (y de sí misma)— Conocer tu habitación, qué honor —le costó horrores utilizar un tono entretenido y sonreír, pero así lo hizo. Al menos para empezar la conversación. Luego tuvo que resignarse a un semblante serio y algo alterado—. Gracias. Andar por los pasillos me causa cierta inquietud.
“¿Estás sangrando?“ @aedanschreave
Le estaba costando horrores no caer en la desesperación. Había estado avanzando por los pasillos cuando un rebelde se había plantado frente a ella, sonrisa malvada y arma en mano. Annabelle había empezado a retroceder lentamente, su corazón a punto de salir de su pecho ante el terror de lo que ocurriría después, cuando los ojos del hombre se abrieron y la ropa de la seleccionada fue salpicada con líquido. Tardó unos segundos en comprender lo que había ocurrido, cuando el disidente cayó al suelo y Annabelle vio el rojo en su vestido. No supo cuánto tiempo estuvo ahí, paralizada, hasta que llegó la pregunta— N-no es mía —dijo, tono ausente mientras alzaba la vista y todas las piezas caían en su mente. Y, ¿cuando lo hicieron? Sintió cómo se hundía—. Aedan… —las lágrimas humedecieron su rostro, cada vez más rápido, mientras se lanzaba a los brazos masculinos. Necesitaba sentirse medianamente segura entre el caos que se había desatado en el Palacio.