No me sorprenden tu sonrisa ni tu corazón acelerado
No me sorprenden los costados de tu rostro siendo carcomidos por tus ansiosos dientes
No me conmueven tu sinceridad ni tu mentira en el discurso
No me conmueven el recuerdo ni la felicidad del pasado
No me sorprende el sacrificio escrito en tus pies
No me sorprenden ni la sonrisa, ni tu rostro, ni tus palabras, ni lo vivido, ni el tiempo perdido por escribirte esto
mientras pienso
cómo sería si volvieras
- LaFermín

















