La derrota de la televisión
El otro día en clase escuchamos a Agustín Espada , nos contó cosas acerca de cómo usamos internet y como este ha cambiado por completo nuestra relación con los medios. Lo interesante no fue solo ver estadísticas, sino darme cuenta de que nuestra generación vive en medio de una transición histórica: dejamos atrás la televisión y nos movemos a internet, a las redes y a los streams.
Una de las cosas que para mi fueron más interesantes fue entender la diferencia entre un streamer y el streaming. A veces los confundimos, pero no son lo mismo. El streamer transmite a una hora que puede ser fija o totalmente cambiante, al igual que su duración. El streaming, son videos en vivo por internet que pueden organizarse como si fueran una programación televisiva (programas de 2 a 3 horas, en franjas diarias de 6, 8 o 10 horas). Esto me hizo reflexionar: en la tele somos espectadores pasivos, pero con los streamers nos sentimos parte de algo mucho más dinámico. Esa diferencia es clave para entender por qué cada vez más gente abandona la TV para sustituirlo por Twitch o YouTube Live.
Otro dato que me sorprendió muchísimo fue cuando Agustín contó que el 50% de las visualizaciones ocurren en vivo, y el otro 50% llega en las 24 horas siguientes. A veces pensamos que lo importante es estar ahí en el momento, pero en realidad el contenido se multiplica después. Un directo no “muere” cuando el streamer apaga la cámara, sino que sigue circulando en clips en redes sociales. Esto hace que un stream sea a la vez evento y archivo, algo que nunca pasa con la TV. En televisión, si te lo pierdes, no lo ves (salvo que lo suban después a una plataforma). En internet, en cambio, los contenidos siguen “vivos”.
“Internet gana a la televisión abierta en cuestión de pocos meses”. Es impactante, porque la televisión fue el medio dominante durante décadas. Ahora, en un abrir y cerrar de ojos, perdió su puesto. Lo vemos en nuestra vida diaria: ¿cuántas veces encendemos la tele para ver lo que hay? Muy pocas. En cambio, todos los días entramos a YouTube, a Twitch, a Netflix o a TikTok. Las conversaciones importantes no están en la tele, están en las redes. Un stream polémico, un video viral, un hilo en Twitter: ahí es donde se generan las discusiones que después llegan a los medios tradicionales. En lo personal, esto me hace pensar que la tele se volvió un medio antiguo, mientras que internet es el presente y el futuro.
La charla de Agustín deja un mensaje claro: somos protagonistas de un cambio. La tele solía decirnos qué mirar y cuándo. Internet nos deja elegir, pero también nos da una responsabilidad: decidir cómo usamos nuestro tiempo, qué consumimos y qué queremos construir.
Y esa, yo creo, es la parte más importante de todo este cambio.














