Para poder comprender este pasaje debemos conocer un proverbio o refrán que dice: ”los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera”, esto lo encontramos en el versículo anterior al leído. Dentera se llamaba al desarrollo de caries; lo cual nos lleva a comprender el refrán, “los padres cometieron los errores, los pecados, las malas decisiones, pero los que padecen las consecuencias, el fruto del pecado son los hijos. En una ocasión le preguntaron a Jesús si el joven ciego al que estaban viendo, era ciego por un pecado que el cometió o si lo era por los pecados de sus padres; la respuesta de Jesús fue que ni él ni sus padres tenían la culpa, sino que era para que suceda el milagro y el Padre sea glorificado a través de la obra de Jesús.Aún cuando era niño, era común escuchar la frase: “Dios te va a castigar”, que lógicamente era dicha por otro niño cuando yo estaba por realizar alguna travesura.Muchas veces tenemos la idea de que Dios anda con un palo buscando gente a la cual castigar ante la menor equivocación, debemos saber que no es así, que esa es una imagen errónea sobre Dios. Cada dificultad, sean problemas personales o discapacidades, malas situaciones, las podemos superar de la mano del Señor, esto significa que podremos encontrar en Él la sanidad, el consuelo, la libertad, pero también el ánimo y la fortaleza necesaria para que podamos permanecer firmes y fieles aún en medio de la situación difícil. Un ejemplo claro es que podemos ver a una persona recibiendo una sanidad física ante la cual, todos aquellos que conocían a la persona, serán sorprendidos por la obra sanadora de Dios; también podemos ver a otra persona que a pesar de tener una discapacidad física, no anda quejándose, no está renegado, sino que disfruta la vida, vive agradecido, vive confiando en Dios, esto nos permitirá ver la sorpresa de la gente que sin discapacidades se manejan con ingratitud, con avaricia, desvalorizando todo lo que tiene.Podemos encontrar los dos casos y en ambos ver la obra de Dios dando sanidad al cuerpo, así como también al alma. El versículo 25 nos dice: “porque satisfaré al alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida”. El Señor siempre está esperando que nos volvamos a Él, espera que nos arrepintamos porque anhela restaurar nuestras vidas en todas las áreas, para que luego seamos testimonio vivo de su obra. Dios es justo y no nos pedirá cuenta de lo que no hicimos, al contrario, quiere llenarnos de su presencia, satisfacer de consuelo y fuerzas al cansado y llenar de alegría a los entristecidos. Hoy podes dar el gran paso para que Dios sacie tu necesidad












