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Isla Mancera, Chile // June 2015
This is Isla Mancera, a small remote island located off the coast of Valdivia, Chile. This island was once used as an old colonial Spanish Fortress, but is now basically uninhabited (although small huts and homes do exist here seasonally), there are no streets on this island, no stores, no currency used at all... I only found out about its existence through one of my students who is a native to Valdivia. I paid what is equivalent to 50 cents to take a small 15 minute boat ride to the island... when I arrived there I did not know what I was about to see: the most incredible sunset there ever was, over the horizon of this peaceful and abandoned fortess, overlooking the pacific ocean, and as I watched the sun penetrate the maginificent clouds, I felt only peace, tranquility, and love for mother Earth... Ethereal magic. A feeling I wish I could put in pocket and keep until forever, although having these photos is a close nostalgic second. I will never forget this epically beautiful experience.
Valdivia ciudad del río
Buenos días, o tardes o lo que proceda Siguiendo con la política que comencé al ir a Chiloé, os voy a hacer un relato de lo que he hecho estos dos días dado que las fotos aún tardarán un poco en ser procesadas. Ahora mismo estoy volviendo a Puerto Montt desde Valdivia en autobús y aprovecho este rato de oscuridad y tranquilidad para relatados mis impresiones de la fluvial ciudad de Valdivia. Ayer vine en bus desde Puerto Montt en un tranquilo bus con música de deep purple lo cual hizo bastante agradable el trayecto (en la vuelta están poniendo una comedia llamada «este cuerpo no es mio» y me está dando cáncer de dengue de lo mala que es) y llegué cerca de la hora de comer, busqué y encontré el hotel que recomendaba la guía Pilot y fui a buscar un sitio para comer. Terminé en un peruano así como fino (en Santiago o Madrid la comida peruana tiende más hacia el menú barato que al restaurante de carta) donde probé una gallina al aji muy rica. El plato consiste en pollo desmenuzado con una salsa con choclo (maíz cocido) y un leve toque de aji (Chile) acompañado por arroz blanco. Al menos ya sé qué pedir en un peruano fuera de Perú porque, obviamente, dudo que exporten la carne de alpaca. (plato que os recomiendo muy mucho si vais a Perú) Valdivia está cerca de la desembocadura (aunque no llega a estar en la parte del estuario) de un sistema fluvial bastante denso (hay tres ríos en Valdivia, el Calle Calle, el Cau Caí y el río cruces) y los tres son navegables. La diferencia de esta ciudad respecto a otras ciudades que he visitado en Chile es que, en efecto el río es una parte fundamental del todo el paisaje urbano en vez de darle la espalda como suele ser habitual. No en vano, Valdivia es la capital de la región de «los Ríos». Después me decidí aventurar por el paseo marítimo (fluvial en este caso) y ver el mercado, los lobos marinos haciendo fotosíntesis algunas aves de humedal y un puente hacia el otro lado del río que va a una isla grande llamada «isla teja» donde había un par de museos. Ya era tarde pero me dio tiempo a ver el Museo casa de un naturista apellidado Philipp. Era un poco confuso el Museo porque te explicaba la gran inmigración alemana a la vez que te enseñaba los dibujos y especimenes de animales pero era bonito. Cerca estaba un pequeño muelle muy moderno llamado "barrio fluvial" con un café muy mono y unas barquitas solares que daban la vuelta y te hacían un poco el tour por 2000 pesos (algo menos de 3 euros). Como ya era tarde y estaba anocheciendo no había más tours y fui al centro a dar una vuelta viendo el mercado, tomé una cerveza "cuello negro" ámbar en un bar muy bonito llamado "hasta la frontera" y terminé cenando en la costanera en un sitio llamado "agridulce" donde tenían la mejor salsa cuatro quesos que he probado en Iberoamérica. A la mañana siguiente tras una mañana de niebla densa y espesa que parecía Londres y después de ordenar y hacer el checkout (el hotel muy bien con la única excepción del antiguo montacargas-ascensor que iba muy lento) dejándoles el maletón en el hotel para ir a buscarlo después fui al tour de las barcas solares y el otro museo que me quedaba por ver. El museo histórico es más pequeño pero está más ordenado que el del naturista y tiene piezas deciochescas y decimonónicas de los inmigrantes alemanes con dinero así como un piso para los mapuches. Lamentablemente la parte mapuche no estaba tampoco muy ordenada así que la única conclusión que saqué es que como las civilizaciones germánicas de la península o las escandinavas, les gustaba mucho la joyería. La platería en este caso concreto. Me hubiera gustado saber más de su forma de vida o de las ideas que había detrás de tanta platería pero no llegué a intuir exactamente el por qué. En el tour fluvial con la barca solar vimos solo la zona cercana y la isla Teja donde están construyendo un puente basculante (que se abre para dejar pasar barcos altos a un astillero que hay río arriba) y lo hice acompañado de un grupo de colombianas y otras valdivianas (creo que es el gentilicio correcto) a las cuales les pregunté sobre el superhotel "Pedro de Valdivia" que hay en pleno centro con forma de hotel de Dubai. Concluimos que si bien la forma es poco original a nivel volumétrico no tiene ningún impedimento (no como el centro comercial de Castro) sino el único problema, en todo caso sería los problemas derivados de su casino. (imagen del hotel en cuestión) Después de eso me dirigí hacia algunas cosas que vi la noche anterior y no pude visitar, como una exposición en la casa Oyarzún de pintura abstracta (muy bonita la casa y muy abstracta la pintura) y el museo de la catedral. Después de eso me dirigí hacia otro paseo fluvial (tocaba día de barquitos) que llevaba a dos fuertes españoles que estaban a 20 kilómetros e incluían comida y merienda (once). Me tocó con un grupo denso de uruguayos mayores y felices (algo alborotadores quizá) pero el paseo fue muy bonito y se nos describió como el terremoto del 60 llegó a tales cambios que hubo islas que casi desaparecieron y el clima que era más de bosque se convirtió en humedal por el agua salobre que venía del mar que había generado todo un ecosistema nuevo que ahora tiene 53 años. También vimos los restos de uno de los tres barcos grandes que había amarrados en el terremoto. Uno se perdió en el mar, otro se llevó a nosedonde y el tercero, el Canelo (un buque mercante relativamente pequeño, "solo" 90 metros de eslora) del cual se aprecian hoy en día la grua para poner los contenedores que emerge en medio del agua como recuerdo de que estas cosas ocurren y sus consecuencias. Incluso hay una canción al respecto sobre el paso de ello. (así muy triste) http://www.youtube.com/watch?v=UcQBaH_1QcM Incluso según el guía hizo que Valdivia pasara de ser un foco industrial a relegarse muy al segundo plano. De ahí fuimos al fuerte de isla Mancera (que tiene tres casas una capilla y el fuerte, no tiene más) y era muy bonito y se nos explicó como realmente, antes de la construcción del canal de Panamá el punto del puerto de Valdivia era muy importante. Vimos lo que había quedado de todo eso y una culebrina, un cañón con estrías espirales en la parte interior (no perceptibles hoy en día) que hacían que la bala del cañón llegara más lejos. Y si Chiloé fue el último fuerte españól (hasta el año 1826) este fue el penúltimo fuerte español (1820) que fue conquistado por los chilenos en la primera acción de desembarco anfibio que se tiene noticia de la época moderna (dado que por barco era imposible acceder sin ser pulverizado. Tan potentes y tanta fama tenían estos fuertes que así como los piratas conquistaron Coquimbo o Valparaíso en el XVII y XVIII, ningún pirata tocó esas tierras mientras estaban esos fuertes. Lamentablemente por ordenes de navegación no pudimos ir a otro fuerte llamado Corral ahí cercano. (la gracia es que eran varios fuertes relativamente cercanos que cubrían la bahía) y nos volvimos a Valdivia. De ahí fui a un submarino del año 70 que fue descontinuado en el año 2001 de la armada de Chile y está como museo. Hay que entrar con casco y con salvavidas y si bien el salvavidas no es muy útil, el casco SÍ lo es y mucho. Vale que con casco de seguridad no tienes la percepción de que tu cabeza es más grande, pero si no me he golpeado 20 veces no me he golpeado ninguna. También es cierto que siendo 12 los visitantes ya notabas que había gente, eso con los 75 tripulantes y 7 oficiales debía ser realmente AGOBIANTE. Y había muchas cosas interesantes de sus herramientas y los chalecos de escape que incluso tenían una entrada de oxígeno en el brazo. También es cierto que seguramente esto sea lo más cerca que puedo estar de una estación espacial. La compartimentación, la geometrización y la complejidad del sistema es totalmente comparable. Al menos como lo tengo en mi imaginación y de lo que he visto de imágenes de la ISS y la antigua MIR. De ahí vi ya de noche (y sin pila en la cámara) la catedral (pidiendo por favor entrar en la capilla mayor) que apenas tiene 13 años pero está bastante bien. Es una catedral de hormigón y acero pero que sabe equilibrar bastante bien la imagen tradicional de iglesia con las técnicas nuevas (a diferencia de la catedral de Castro) y con algunas decisiones muy acertadas (hacer una capilla más fácil de calefactar e íntima separada de la fría nave grande) y sin sobrarse con el brutalismo (lo de poner el hormigón tal cual a lo "bruto"). Por último di vueltas buscando un cargador para la cámara pillé un macdonalds (mi sobrino León va a tener un papá pitufo que venía en el Happy Meal) del cual concluí que es mejor cualquier puesto callejero que el macdonalds. Era lo que sospechaba pero al final lo concluí. Al menos en España tienen las patatas deluxe. Paré por el hotel y de ahí a la estación de autobuses a esperar el primer bus que me llevara a Puerto Montt. Un abrazo = )