Cruzar los límites expuestos por una relación cuya base radicaba en lazos meramente amistosos no se había cruzado nunca por la mente del moreno, más sin embargo, el alcohol corriendo por su torrente sanguíneo era suficiente para para intoxicar su poco juicio. Había bebido lo suficiente como para olvidarse de las consecuencias que podría traer después el querer pasarse de listo. “Pasito a pasito,” canturreó mientras se acercaba, permitiendo que una suave risita se le escapara, pues conocía lo mucho que la canción le desagradaba a la de rizos dorados. Eleazar se detuvo a su costado, cerca, inclinándose para hablarle al oído. La puerta cerrada a sus espaldas y la escasez de iluminación añadían a la atmósfera la intimidad perfecta para llevar a cabo la dinámica del juego. “Son sólo siete minutos, Izzy... ¿No los quieres aprovechar?” ( @isxbellab )











