‘ oh, ¿lo intentamos? ’ labios se apretaron en teatralizado mohín, observándola de arriba a abajo desde su altura. ‘ si no lo consigues a la primera, yo seré el que te arroje por el acantilado ’ sonriéndole entonces, con falsa inocencia. ‘ sólo necesito tres dedos para alzar el peso de tu cuerpo entero ’ el entrenamiento como bailarín masculino, claro, lo hacía más que experimentado en sostener el peso de compañeras en diferentes saltos y piruetas. así que, eso imitó, alzando un peso inexistente en el aire con diestra, haciendo un movimiento de arrojarlo al vacío después.