"Finalmente me detuve junto al camposanto de un pequeño poblado, miré estupefacto las nuevas cruces blancas que asemejaban un prado de flores blancas y allí en esa quietud fue que tuve la visión, la certeza de que anduve demasiado tiempo sin parar, en continuo sin días ni noches, sin descanso ni sueño. Supe en ese lugar que algo había cambiado definitivamente, supe que mi cuerpo se habia quedado en aquel campo de batalla y que ahora me desplazaba entre las gentes como un ente invisible, una suerte de espíritu etéreo, un fantasma, o algo así."
Ixx.









