“Estás jugando muy sucio, ¿lo sabías?” No podía esperar menos de la mujer con quien había compartido habitación en la universidad por cuatro años seguidos, lamentablemente sabía cuán sensible era a las cosquillas y aún peor, estaba usando esa información a su favor. Entre carcajada y carcajada, Dianna trataba con toda la fuerza restante en su interior de quitársela de encima y tal vez por un milagro logró hacerlo, así poniéndose a horcajadas sobre la rubia a quien comenzó a picar en las costillas. “¿¡Qué harás ahora, eh!? Ríndete ante mí y tal vez considere tener piedad.” @satankingdom











