—¿Tú también vienes buscando venganza?
—Imagino que habrás hecho mucha cola. Qué, ¿no me reconoces?
—Lo hago, te reconozco. Te esperaba a ti más que a ningún otro.
—Es la segunda vez que las mismas personas me impiden matarte, tienes un ángel de la guarda pero no creo que pueda salvarte siempre.
—No pretendo que lo hagan, soy consciente de lo que he hecho. Entiendo que te moleste tanto. Pero quién sabe. A todo el mundo se le acaba la suerte. Quizás solo sea cuestión de que rondes cerca.
—Espero que no intentes venderme ningún tipo de ¿discurso?, no voy a comprártelo. Rogers cree que todavía queda algo del humano dentro, yo no, con cada vida que quitas se va borrando y eso no tiene retorno.
—No voy a hacerlo, puedes estar tranquila. Nunca sería la mitad de bueno que Steve. Y si él no ha sido capaz de hacerte cambiar de parecer, mucho menos lo haré yo. Es más, te sorprenderá, estoy de acuerdo contigo. Por más que lo sienta, no va a traer de vuelta lo que te he quitado.
—Prefiero que des la cara como lo que eres a que ahora simplemente digas que lo sientes. Venía dispuesta a escucharte para darle el beneficio de la duda a las personas que han decidido dármelo a mí, pero tu actitud... Me sobrepasa.
—No sé qué esperas de mí. ¿Verte cara a cara con un monstruo? Aquí me tienes. No hay más, esto es lo que queda de mí. Sé lo que hice, no he olvidado a uno solo de ellos. Ahora solo nos queda vivir sabiendo lo que nos une. Nada va a cambiarlo, ni el perdón, ni el rencor. No quiero el beneficio de la duda, da igual en qué estado sucedió todo, son mis manos las que están teñidas con su sangre. Nunca he buscado negarlo.
—No estaba dándotelo a ti, al menos no directamente, sino a las personas que realmente quieren creer en ese cuento para no dormir sobre el Soldado de Invierno. Quiero oírte decir que es real, quiero poder decidir qué creer. Ni perdón, ni renc... No, el rencor seguirá. Pero merezco, como mínimo, obtener algo de verdad. He pasado muchos años de mi vida buscándote.
—No es una leyenda, es un programa; El Soldado de Invierno. Todos con las mismas habilidades, pero cada uno con un código distinto. Una vez lo pronuncian delante nuestra sólo importa una cosa: cumplir con la misión. No sé qué fijación tenía mi jefe con los Sparrows, supongo que los sintió como una amenaza. Sabía lo que hacía, pero no era yo. Aunque no importa en qué circunstancias sucedió, les maté. Llevo luchando contra ello desde más tiempo del que puedo recordar, pero siempre me encuentran. Y todo vuelve a empezar. Siento no tener más respuestas para ti.
—Eres un producto ruso, el Soldado de Invierno lo es, sé bien qué es ser lo primero pero me dejo guiar por mis instintos y cuando te veo solo puedo pensar en el asesino. Es una suerte que si buscas redención no te importe si la encuentras en mí o no, porque no creo que ocurra. Nada podría cambiar el resultado que hubo si se repitiera, quizá incluso yo misma estaría muerta. Si sirve de algo, estoy casi segura de que Steve Rogers sí estaría dispuesto a todo por ti independientemente de lo que hayas hecho. No me hace falta conocerlo para saberlo, y parece que algo sí ha conseguido contigo. Supongo que a veces las malas personas acabamos rodeados de gente que ni de lejos merecemos. Por respeto a las personas que me han acogido voy a suspender mis intentos de venganza, pero si vuelves a apagarte no me quedará más remedio que retomarlos. Creo que es justo y es lo que debo hacer, el poner las cartas sobre la mesa. Ahora son visibles para todos.
—Créeme, soy consciente de que alguien debe mantener los pies en el suelo. Y ninguno lo hará mientras Bucky Barnes esté tras la piel del Soldado de Invierno. Salvo tú. Siento haberte quitado tanto para dar esa red de seguridad al resto del mundo.
| Natasha & Bucky; @flockofrussians |















