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By Jenny Gray
Jenny Gray
Evolving With Moodle: A 10 Year Case Study Of Open University
Evolving With #Moodle: A 10 Year Case Study Of Open University @jennymgray #moodlenews
Jenny Gray recently posted a deck to Slideshare that I found facinating, inspiring and energizing. Jenny is the Head of Centre of Excellence (Technical), IT Architecture at Open University and her deck captures the past decade that OU has been using Moodle, and how they have evolved with the technology. Check out the deck below: She covers four main topics in…
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La primera carta del cuasi planeta
>>FANTASÍA LITERARIA
Sábado humano, 25 de marzo de su 2016 23 horas, 11 minutos y 19 segundos humanos.
A mi querido explorador.
Tal vez resulte muy extraña esta carta viniendo de un asteroide. Exacto, aquí te escribe un asteroide, tu cuasi planeta Aroana. Es el alma de este pequeño planeta quien pudo escribirte esto. Me encuentro actualmente detenido en la mitad de una galaxia que desconozco a 9 mil años luz de tu planeta. Apenas llega un ápice de luz de alguna estrella a la que me estoy acercando. Todos los viejos restos que han quedado de impactos con pequeños asteroides están a -253°C. Sí, es mucho frío, y no hay rumbo ni ansias de ser encontrado, ni estudiado. No desde la última vez que tú me encontraste. Ya casi no recuerdo la última vez que vi un astro destacado como los que vi en tu galaxia, pero puede ser porque no cabe nada más en mi memoria que tu recuerdo.
Siempre hablabas solo, pensando que eso te mantendría cuerdo mientras realizabas tus agitadas tareas de astronauta. Pero con quien realmente hablabas era conmigo, me usabas como un humano más para no distanciarte de la humanidad. Era a mí a quien le contabas tus grandes y pequeñas historias, quien sabías que escucharía, no juzgaría y quien de alguna forma comprendería. Nunca te respondí a nada, no podía; me gustaba escucharte hablar, sé que sentías que te escuchaba. Con cada palabra aprendía tu idioma y las formas de pensar de tu especie. Cuánto me hubiera gustado entregarte miles de mis dudas y cada una de mis emociones. Las he usado . Aprendo rápido, ¡ahora hasta una carta te envío!
Recuerdo que mirabas hacia arriba y decías que tal vez algo allá afuera, mucho más lejos, les estaba controlando. Estando aquí afuera, más lejos, entre tanta oscuridad, silencio y soledad, pongo a tu pensamiento mucho más en duda. Recuerdo que te quejabas de lo mal que lo estaba pasando tu planeta por culpa de todos esos hombres y mujeres que usaban de muy mala manera los obsequios de tu adorada y vieja Naturaleza, que todo estaba fuera de control y tu deber era ayudar a buscar un lugar mejor; “otro para destruir”, decías. Podía notar miedo. Miedo que entre relatos, a veces, se te olvidaba cómo usar. Me contabas sobre aquella mujer que tanto daño te hizo, aquella que rompió tu confianza y amor. La que jamás volverías a ver pero que nunca alejarías de ti por el amor que le tienes. Una tonta. Recuerdo las descripciones de los olores, texturas, colores, sonidos y sabores que experimentaste en tu planeta. Recuerdo cada palabra, cada rasgo de tu rostro, mucho, todo de ti. Sólo a ti.
Dime, ¿qué viste en este cuasi astro? ¿Qué te llamó la atención? ¿Fue parte de tu trabajo el tener que hallar un astro, sea cual sea? ¿Fue esa la verdadera razón por la cual me visitaste? ¿Fue una coincidencia, una probabilidad o una circunstancialidad de la vida, como tú decías, el que yo haya pasado cerca de tu planeta y tú te fijaras en mí? ¿Fui oportuno en tu vida? ¿Fui una pérdida de tiempo en cuanto te enteraste de que no era un planeta? ¿Por qué permaneciste tanto tiempo en mí? ¿Te enamoraste de este inerte pedazo de rocas como yo del diminuto pedazo mortal?
Tal vez a todas estas preguntas nunca tenga respuesta por carta mas que por los cientos de posibilidades que he generado en mi pensamiento para mantenerme en calma; puede que esta carta no llegue siquiera a manos de algún ser humano; quizá esta carta se dirija a una estrella y se extinga para nunca ser reconstruida; quizá no haya posibilidad de que yo pase de nuevo cerca de tu planeta. Pero algo sí sé, y ya me he hecho a la idea: esta carta no llegará nunca a ti porque muy seguramente tu corta vida te lo ha impedido.
Sea quien sea el que está leyendo esta carta, ya sea un humano, o algún otro ser de vida avanzada que consiguió descifrar este mensaje, se ha de estar preguntando cómo fue que el “alma” de un astro pudo escribir, ¡y en un trozo de papel! Bueno, pues esto será parte de otras tantas cartas que enviaré, hasta gastar todas las hojas de este cuaderno que mi astronauta olvidó.
Yo aún tengo algunos cuantos de miles de años humanos si continúo por esta zona desolada hasta llegar a esa estrella, pero mi astronauta, él ya vivió lo que tenía que vivir en mí, era momento de seguir, ¿no? Tenía tanta vida y yo era sólo una roca congelada que no encajaba en los perfiles que buscaban los de su especie. Una roca llena de dudas. Una roca que desgraciadamente debía elegir entre dejarle ir para que continúe su búsqueda mientras vivo, o verle morir pero tenerle siempre conmigo.
Hubiera sido tan bueno que él me pudiera leer...
Atte: el cuasi planeta.
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