2D <-> 3D Doblez, despliegue
Presente desde el nacimiento de las primeras manifestaciones artísticas, el empleo y el continuo estudio de la línea, por medio del dibujo, permitió al hombre desplegar un amplio abanico de posibilidades. El sensible y seguro trazo visible en planas representaciones naturalistas sobre abruptos muros como los de las cuevas de Lacaux y Altamira dio paso, conforme el hombre agudizaba más y más la vista, a representaciones tridimensionales en el plano.
Por otro lado, ligada también al uso de la línea, nos encontramos con el nacimiento de la escritura. En la China antigua, por ejemplo, el plasmar conceptos abstractos, en forma de poemas, sobre papel por medio de un pincel y tinta se volverían un arte. Los caligrafistas desarrollaron un dominio tal de estos materiales que les permitió equiparar la belleza espiritual de dichas ideas con la belleza gráfica con la que dotaban su escritura.
Esto sin embargo, no sería gratuito. Bajo los preceptos filosóficos de búsqueda de la paz promulgados por Confucio y Lao Tse, los artistas debían alcanzar un queilibrio mental que les permitiera dominar sus movimiento corporales alcanzando la velocidad y confianza que la tinta requiere. Es en este mismo territorio que nace el arte de doblar papel: el origami. Esta técnica se vale también de la línea para crear volumen. No es la línea dibujada, sino el doblez, la línea que se crea al plegar el papel.
Esta individual de Carlos Zevallos nos aproxima a la versatilidad de la línea sobre y en el papel. La exposición se plantea como la muestra de un proceso de exploración aun no finalizado sobre el permanente tránsito de la línea entre la segunda y tercera dimensión. Distribuidas en la sala se pueden encontrar variados experimentos matéricos. Los óleos y tintas chinas comenzaron como manchas en el papel, manchas que fueron extendiendose en el plano buscando ganar terreno con pasos tímidos y calmados en algunos casos, y con pasos ágiles y enérgicos, en otros, logrando plasmar dos estados característicos del espíritu.
Origamis y esculturas en papel con limpias líneas trabajadas con ayuda de la tecnología se muestran también. Los incontables figuras que surgen al plegar el papel poseen un formato básico del cual pueden resultar muchas otras variantes. Aquí destaca la importancia del trabajo de experimentación de la mano en contacto directo, sin intermediario, con el material lo que le permite comprender la maleabilidad de éste y obtener, así, nuevos resultados.
Zevallos, sin embargo, no es ajeno a su contexto. Es así que en sus obras refleja también temáticas del ámbito local. Se ha apropiado del lenguaje plástico de las técnicas antes mencionadas para compartir inquietudes que parten de situaciones específicas dentro del entorno en el que vive. Problemas ligados a la urbanística, a la política, a la memoria y la identidad son abordados por sus proyectos.
La interacción entre la obra y el espectador demanda bastante del reciento de exposición. Las piezas se hallan rodeadas de amplios espacios, en un recorrido no lineal, espacial y temporalmente hablando, en una representación austera que resalta la intensión de representar la esencia misma. Finalmente, este formato deja ver también, la fragilidad y carácter etéreo propios de la esencia, una esencia que trasciende lo material para fundirse con las emociones del público.
Jerson Ramirez









