El sonido de la verja metálica de la cafetería resonó por toda la calle nocturna, lo que indicó el final de la jornada laboral y el inicio de una noche más por delante. Así era la rutina, en la que ser la incorporación más joven la hacía ser fruto de explotación de su jefe. Pero seguía siendo mejor que lo anteriormente conocido. A pesar de todo, el eco de unos pasos crearon una antagónica simbiosis en el ambiente que terminaron por hacerla posar sus iris zafiro en la silueta culpable. ❛ Lo siento, está cerrado. ❜












