Hijo de Hecate… Fue el pensamiento que cruzo por mi mente al tener mi vista fija en el hermoso ramillete de flores en mis manos. Era lo más lógico pensar que uno de los descendientes de la diosa de la hechicería era responsable de tal acto tanto enigmático… como increíble. Agache un poco el rostro para oler su aroma y una sonrisa liguera apareció en mi rostro por el dulce y silvestre aroma de las flores. Si soy sincera, nunca había sido del tipo de chicas que soñaban con este tipo de detalles, y también de hecho, antes del campamento era una total escéptica de la magia, pero el gesto de tal obsequio me dejo con una sensación… agradable.
Aquel pensamiento me sorprendió a mí misma y termino por hacer que un leve calor ascendiera a mis mejillas. Agite con suavidad la cabeza y volví a atender las palabras del chico frente a mí, sin poder evitar verlo con tanta curiosidad al ver su aparente sorpresa tras mis palabras. – Mis palabras no miente.- Asegure con tono firme pero sereno, retomando una tenue y tranquila sonrisa en los labios. – No eres del todo un extraño.- Corregí, pues mi memoria recién traía el recuerdo de algunos compañeros en el campamento. – Eres hijo de Hecate, ¿Cierto? – Pregunte con intriga y con el secreto deseo de confirmar mi teoría.
Ladee la cabeza con intriga y con mis ojos proyectando sorpresa ante su comentario de que le encantaría tener una cita conmigo. Negué ante sus últimas palabras. – No te preocupes, no me siento obligada y de cierta forma has despertado mi interés por una… cita.- La última palabra me salió con un tono desconcertado, de citas no sabía más que su definición según RAE. Nuevamente mi intriga hacía él aumento, el sonrojo y titubeo en sus labios eran un claro síntoma de nerviosismo pero no podía concluir la razón que lo causaba. ¿Seria un posible resfriado?
– Claro, no veo porque no salir contigo… aunque es cierto que antes me gustaría saber tu nombre.- Mordí mi labio inferior al finalizar, un poco apenada por si pedir su nombre así era mucho. Toda expresión en mi rostro se desvaneció conforme lo escuchaba, termine asintiendo ante su propuesta de un Picnic en la laguna de las ninfas. – Me gustaría visitar la alguna de las ninfas, si.- Respondí, reflejando un poco de emoción pues, mi curiosidad por ese lugar llevaba ya un tiempo. – Si te soy sincera estoy días eh estado muy libre.- Comente de forma pensativa, últimamente prefería que los momentos fueran solo para Aquiles y Pat… al menos hoy habíamos quedado los tres para desayunar juntos. La idea me alerto de darme prisa pero no quise expresarlo por cortesía al chico. - ¿Cuándo te gustaría ir?- Hice una pausa para escuchar su respuesta, ahora tenia claro que él era alguien que me gustaría conocer más.













