Fuiste la única persona que surco mis mareas aun cuando yo restringía el paso desde la Bahía, creo que tu necedad fue lo que me sorprendió.
Te vi estar en peligro y por amor te guié desde el farol iluminando el caminó para que que no sufrieras.
Mi inexperecia te hizo dudar de sí era el caminó pero yo seguía iluminandote hasta que llegaste a salvo.
Vaya que baje la guardia por que cuando baje al barco ya estaba vacío te habías marchado.
Pero vieras que dolor, el farol dejó de funcionar desde aquel día.













