EL SÍNDROME DE EFIALTES MIGRATORIO
“Lo siento amigo mío, pero no todos hemos nacido para ser soldados; pero si quieres contribuir a una victoria de Esparta retira cadáveres del campo de batalla, atiende a los heridos, dales agua. Pero para presentar batalla no puedo contar contigo.” Leónidas, 300.
Hace diecinueve años en los cines del mundo se estrenó la película “300”, un épico film de la pantalla grande que retrató la épica batalla espartana de Termópilas, donde no solo hubo una proeza militar que se convirtió en mito, si no que se presentó un personaje con una historia que hasta el día de hoy puede estar haciendo eco: Efialtes. Efialtes de Tesalia, se dice en el mito espartano que traicionó al rey Leónidas al indicarle a las huestes del emperador persa Jerjes una ruta que vulnero la muralla de guerreros espartanos en Termópilas y permitió su derrota militar. El supuesto motivo de esta traición y aspecto de este guerrero es el que resulta enigmático: en la película se asegura que lo hizo por que Leonidas no le permitió luchar a su lado debido a sus deformidades y al ser un Espartano nacido fuera de esa tierra, motivo por el cuál busco reconocimiento y respeto en Jerjes, el mismo conquistador persa que buscaba conquistar su tierra y pueblo,
Si bien no se tienen pruebas de esto, la película entrega una muy útil metáfora que pudo revelar cómo ya en estos años se podría estar viendo a las personas que nacieron cómo “mounstros” tanto al no cumplir los cánones de belleza y físicos de este pueblo, cómo el ser extranjeros de esa misma tierra. Así cómo Ulises es utilizado para hablar del síndrome que sufren algunas personas migrantes al querer mostrar a sus familias falsa alegría y estabilidad en sus lugares de destino, es que quiero utilizar esta historia para presentar la reflexión del síndrome de Efialtes:
En EE.UU a finales del pasado año 2024 una candidata de nacionalidad colombiana republicana al congreso por el estado de Texas se viralizó en las redes sociales producto de un video donde prometía y demostraba con armas de fuego y un muñeco “ejecuciones públicas para ilegales”. Ante esto, salta la pregunta ¿Qué ha llevado a una persona a prometer ejecutar a su igual que solo es diferenciado por una categoría administrativa de forma pública? ¿Qué hace creer a esta persona que el día de mañana no caerá en la misma categoría y pueda tener el mismo fin? lo mismo sucede al preguntarse cómo es posible que uno de los candidatos a la presidencia que ha prometido deportaciones masivas haya ganado la última elección presidencial con estados mayoritariamente habitados por personas latinas o sus descendientes cómo lo fue Florida.
Hoy en día en un mundo hyper globalizado la migración y desplazamientos forzados son pan de cada día: ya se estima un aproximado de 281 millones de inmigrantes internacionales, los que además de protagonizar debates en su ausencia en las fronteras, la seguridad, la económica, servicios sociales y empleo, han sido citados en una nueva arena: la electoral. Solo en EE.UU en su última elección presidencial del pasado 05 de noviembre el voto inmigrante era el 10% del padrón electoral del país, lo que si lo comparamos con el de nuestro país era casi exactamente el doble para agosto del mismo año con un 5.1%, es decir, 786.470 personas aprox, siendo los grupos mayoritarios con 191.384 de personas peruanas; 174.857 a venezolanos; 95.407 a colombianos; 76.481 a haitianos; y 67.980 a bolivianos.
El electorado inmigrante es diverso y variopinto: proviene de diversos países, ciudades, historias, grupos socio económicos, religiosos, culturales e incluso identitarios con diversas edades y proyectos migratorios, lo que además se cruza con la biografía de cada persona (que incluye su historia y experiencias políticas en el país de origen y de su travesía) cómo la que puede influenciar o construir de sus grupos inmediatos cómo familia, amistades y profesionales, al igual de los efectos que pueden marcar su proceso de integración en su país de destino conociendo o desconociendo la realidad histórico cívica de dicho país en contexto socio políticos cada vez más en crisis y cambiantes.
En el caso de nuestro país se ha podido observar que este proceso de integración política ha ido desde no limitar su participación política con la anterior normativa de extranjería del año 1975 que consideraba el mantener el “orden público y seguridad interior del Estado” sobre la participación política de personas extranjeras ajenas el régimen cívico-militar, lo que permitió que solo entre los años 2010 y 207 se generarán 22 prohibiciones de ingreso entre a personas que participarán por ejemplo en seminarios universitarios anarquistas entre otro tipo de actividades culturales e incluso musicales consideradas cómo “disidentes”, para posteriormente pasar a ser uno de los protagonistas y culpables del estallido social del año 2019 mientras que se les integraba paralelamente en los partidos políticos con 3.140 personas entre sus filas, de los cuales la mayoría ingresaban a los polos extremos partidarios del país cómo lo son el partido Comunista y la Unión Demócrata Independiente (UDI) para el año 2021. Destacándose públicamente el lanzamiento del “Departamento Nuevos Chilenos” de este partido el año 2020 junto a otras iniciativas de Renovación Nacional con la comisión de los “Nuevos Chilenos” y Evópoli cómo proyectos de integración partidaria desde la derecha chilena.
Esta tensión y contradicciones también se ha traducido en los últimos procesos constitucionales, electorales y legislativos entre los años 2020 y 2025 donde en los plebiscitos constitucionales se discutía la participación efectiva del voto de personas extranjeras en estas elecciones constitucionales cómo la revisión de su derecho a la ciudadanía y voto en la carta constitucional a proponer, para luego ser presentado cómo un punto de revisión en los programas políticos de candidatos presidenciales e incluso de alcaldes ya sea para mantener o restringir el derecho a voto, para ya el 2024 comenzar el año con un par de proyectos de ley que buscaban modificar los requisitos y capacidad de voto de las comunidades extranjeras e integrarse a la discusión de la reforma electoral sobre el voto obligatorio, sanciones por no votar y el de los requisitos del voto para personas extranjeras con indicaciones directas del gobierno de Gabriel Boric F. para aumentar los requisitos para acceder a este derecho en las elecciones presidenciales y parlamentarias.
Así es que surge un problema cómo el que plantea Walzer en Zapata-Barrero (2001) de que un Estado liberal no puede tolerar la institucionalización de una diferenciación de posiciones entre ciudadanos y extranjeros: las personas o bien están sujetas a la autoridad estatal o bien no lo están, pero no puede haber término medio en donde los trabajadores inmigrantes temporales sean utilizados como medios para asegurar el bienestar de los ciudadanos autóctonos, sin posibilidad ellos mismos de poder expresar una identidad política plena. Donde incluso la integración cómo menciona De Lucas (2006) tiene más que ver con el “empoderamiento” o derechos de participación política, esto sin dejar de lado que al igual como señala Marshall la necesidad vital de reconocer los derechos sociales para ejercer este derecho de participación con derechos políticos, es decir, la garantía del Estado democrático.
La pregunta que surge entonces es:
¿Quién tiene este síndrome? ¿Efialtes o los espartanos? o mejor dicho ¿las personas que son capaces de buscar apoyo en grupos que les rechazan por su origen pero les premian por luchar contra sus iguales? o ¿las sociedades que no parecen tener una identidad propia y no hace mucho por incluir a estas personas y culpabilizar a estas personas por sus desgracias?
Esta discusión tiene que ir mucho más allá de lo que señaló el ex jefe del ex Departamento de Extranjería y Migración (DEM) donde acusaba a la izquierda de que ahora siendo gobierno presentó indicaciones para la limitación del voto inmigrante ya que ahora se dieron que estas comunidades "No era tan de izquierda como pensaban", cuando su sector político utilizó primeramente el concepto de “Chilezuela” el 2017 para atemorizar al electorado y apoyar la elección de S. Piñera a la presidencia y luego cómo una de las tantas noticias falsas para ir contra el plebiscito constitucional y primer proceso constituyente.
¿Qué hicieron los espartanos para integrar a Efialtes al pueblo espartano?¿Qué hemos hecho para integrar política y cívicamente a estos nuevos ciudadanos/as en Chile? Actualmente en nuestro país la educación cívica pasó a ser solo parte de la rama de historia y geografía, donde uno de los objetivos es la “formación ciudadana” en la educación público/ subvencionada para conocer el sistema político, los deberes y derechos cómo el desarrollar un pensamiento crítico y reflexivo social, eso sí, de manera secundaria o terciaria; mientras que en el caso de las personas extranjeras solo se les exige conocimientos de la “historia, actualidad e identidad chilena” en un poco definido ejercicio en la entrevista de solicitud de nacionalización chilena muy similar a lo que ocurre en el Reino Unido o EE.UU donde este conocimiento sólo parece relevante a la hora de adquirir una categoría y no derechos cívicos.
Nuestro país es uno de los 5 países del mundo que otorga el derecho a sufragio en elecciones nacionales a personas extranjeras sin nacionalidad o con tan pocos años de residencia, y aún tiene la oportunidad de mostrarle al mundo cómo se podría ir más allá de una “aculturación cívica forzada” donde las comunidad inmigrantes deben aplicar las mismas herramientas que a los nacionales si es que llegan a interesarse en formarse en este tema y proponer una integración cívica y democrática, dialógica que escuche a estos nuevos ciudadanos con iniciativas que respondan a sus diversos perfiles cómo lo ha intentado hacer los cursos de “integración” de Alemania y Los Países Bajos, pero no solo cómo un requisito para obtener permisos de residencia o nacionalización, si no para una plena integración e inclusión democrática real y plena que vaya más allá de iniciativas o campañas previo a las elecciones de turno. ---
-ZAPATA-BARRERO, Ricard. Ciudadanía, democracia, y pluralismo cultural: hacia un nuevo contrato social. 2001. Anthropos Editorial, Madrid.
-DE LUCAS, Javier. La ciudadanía basada en la residencia y el ejercicio de los derechos políticos de los inmigrantes. 2006. Cuadernos electrónicos de filosofía del derecho n°13, España.











