DOMINIO Y POSESIÓN DE TIERRA
DOMINIO Y POSESION DE TIERRA
Desde hace algunos años viene presentándose en el país con numerosa frecuencia serios conflictos agrarios que, en unos principios inconexos e independientes, muestran ahora un ritmo genérico que tiende a crear un estado de alma colectivo en torno al problema de la tierra, la repetición de estos conflictos, al paso que sitúa grandes masas campesinas en posiciones desventajosas para la economía y la tranquilidad nacional ha servido para despertar vivamente en la conciencia pública la preocupación por estas problema, ya que se considera como una de las mas ponderosas atenciones que embarga el espíritu del país.
En correspondencia a esa grave llamada de las necesidades públicas, el ejecutivo dicto el decreto 956 de mayo de este año por medio del cual se constituyo una junta especifica destinada al estudio minucioso del problema, a fin de que propusiera un sistema de medidas de orden legal o practicas encaminada a la conquista de aquella soluciones, dichas junta se forma con los Ministros de industrias y de haciendas, el abogado de la presidencia de republica, procurador general y los delegados de la junta general de vocales de la oficina de trabajo, doctor Jorge Eliecer Gaitán, doctor Rafael Escullón, actuando también como asesores los jefes del departamento de Baldíos y trabajo del ministerio de industria.
Es un hecho indudable de la economía colombiana se cifra en la industrias directamente vinculadas a la tierra que en orden de importancia, son la agricultura, la ganadería, y la minería. Estas industrias han seguido un movimiento continuo en el desarrollo histórico del país, como factores económicos que forma el subsuelo de la propiedad nacional. Así se advierte que el conjunto de la vida social colombiano participa más en la riqueza agraria que en la industrial y comercial, de modo que la nación puede ser catalogado como un pueblo agrícola y pastor en primer término. En el esfuerzo complejo de la creación de una riqueza nacional, las masas indígenas constituyen el factor trabajo no solo por razón actividad tradicional sino también por su vinculación biológica a la tierra. De tal manera que tienen un doble valor económico y social que multiplica esa proporción la gravedad de los conflictos en que pueda incurrir.
La raza indígena como factor económico y social en la formación de la republica. Desempeño y aun desempeña la cantidad de trabajo más ponderosa y extensa de la producción nacional. Pero ha sido el suyo un trabajo amorfo, nunca sistematizado, e inconsciente de su propia categoría. Por esto mismo caya bajo la dominación de un patronato absoluto y se transformo en una posición de raza económicamente esclavizada. Por otra parte, los resguardos, donde aun se conservan, sirven como patrón comparativo para atestiguar el hecho básico de que el desplazamiento de la propiedad no cambio la fuerza y modalidades del trabajo indígena, pues en ellos se observa la misma categoría de producción que subsiste en la regiones donde el indio fue desposeído.
Poco a poco fueron agrupándose las multitudes nagras a la vera de los ríos auríferos y en las costas donde prevalecen hoy día. Iniciados en una rápida función de mestizaje que los va confundiendo con la raza dominadoras del indio. Entre el indio y el negro no llego termino por acaparar extensiones territoriales de donde fue definitivamente expulsado el primero.
En esta coyunturas de la vida nacional, ya dentro de la situación conflictiva, apareció con toda su evidencia el fenómeno que surgiera de los procesos paralelos que en párrafos anteriores se estudiaron : entre la tierra y el cultivador se ha introducido una espesa capa de derechos civiles, títulos y pretensiones de dominio, que los aísla y separa. Es decir que los elementos de la producción, el trabajo representado por el labriego y el capital representado por la tierra, están divorciados por la interferencia de los titula arios, que aprovechan el beneficio de una manera indirecta y muchas veces privilegiada.
Las consecuencia de esta hacho genérico han traído los graves desordenes que se están viendo hoy, con los que se impide la conjunción armónica de los diversos elementos que deben concurrir a la creación de la riqueza social. Frente a las actuaciones, a veces violentas de los campesinos, que obran casi siempre impulsados por una necesidad vital, se opone la institución de derecho civil que consagra la protección del título a favor del propietario inscrito, contra la cual es impotente el trabajador. Puede localizarse la esencia del conflictos agrario en esta contraposición de los factores jurídicos e impugna con los factores económicos. Es un fenómeno que se observa en la interferencia de los títulos entre el capital y el trabajo. Y es lógico deducir, en consecuencia, que cualquier solución fundamental del problema debe referirse a la descomposición de ese conflicto de factores, inspirándose en el principio incontrastable de que los postulados jurídicos han de servir para proteger y ordenar el juego de los elementos económicos. Por lo tanto, la organización consuetudinaria del complejo jurídico económico del país debe ser reformada de una manera que desate el funcionamiento de la fuerza creadora de riqueza, amoldando los mandatos del derecho en tal sentido, para que no obstruyan sino que faciliten la resultante de progreso.
La calidad natural de pueblos agrícolas y pastor que caracteriza al de Colombia, hace que la aspiración máxima de nuestro hombre de trabajo sea generalmente el de adquirir una porción territorial, en la que se ve el más valioso y estable fundamento para la inversión de sus actividades entre las que tiene un prestigio especial, por razón de su fácil rendimiento y de su excelencia tradicional, la explotación de la tierra con la agricultura a con las fundaciones pecuarias.
El consiguiente deseo de conseguir el dominio de la tierra, aun cuando carezca de la capacidad económica para beneficiarla, hizo que tanto en la época colonial como en la existencia de la republica se solicitaran y obtuvieran titulo sobre inmensas extensiones territoriales, las que a pesar del correr de los tiempos permanecen incultas y protegidas por esos mismo título; que la propiedad privada se extienda caprichosamente sobre los terrenos nacionales inmediatos, no a la medida de las necesidades del propietario sino a la de sus ilimitadas aspiraciones de dominio territorial, o que quienes carecieron de recursos necesarios y fueron incapaces del esfuerzo colonizador se dieran muchas veces a la tarea de alterar y falsificar titilaciones para apoderase de las tierra.
La idea de terrenos baldío, negativa en el sentido de que esta calidad solo puede predicarse respecto de los terrenos que no han salido de patrimonio nacional; el origen colonial de ellos; el descuido y abandono con que han sido tratados los archivos nacionales. Y la falta de atención que hasta hace pocos años había tenido el gobierno respeto a separar los baldíos y la propiedad privada, son circunstancias que se han unido para pedir que el Estado pudiera orientar hacia los verdaderos baldíos los esfuerzos colonizadores de las masas campesinas. La propensión campesina hacia la tierra, alta así de orientación adecuada y de garantías jurídicas, ha creado un doble problemas y una doble situación insostenible que afecta no solamente a los dos grupos en pugna, sino también a la economía del país : el problema de los propietarios y el problema de los colonos.
La integración del trabajo como condición de derecho. Este solo principio significa una transformación de sentido en el criterio de propiedad que hoy vale como un derecho absoluto según el articulo 669 del código civil, y permite y fomenta el mantenimiento de las tierras útiles en perpetuo estado de improductividad, cambiándolo por un criterio de acción y de creación que le infundiera virtudes, fecundizadoras al principio abstracto, convirtiéndolo en una fuente continua de prosperidad para todo el porvenir de la riqueza agraria colombiana.
Por último, aunque perezca innecesario debo recordar aquí que ningún interés puede subsistir contra el general. Si el ejercito del principio que se inspira directamente en las grandes necesidades sociales exige sacrificio al individuo estos sacrificio deben ser decretados, con mucha mayor razón cuando, como en el derecho.