Una reunión diferente
La reunión de profesor ya había terminado y luego de compartir una especie de cena improvisada, solo terminaron quedando él y el director para acomodar lo que se ensució y dejar todo listo para el siguiente lunes retomar las clases. Sinceramente solo quiere llegar a casa, beber una copa de vino, ver algún documental o leer un libro y dormir. Lo bueno de vivir solo y ser soltero es que nadie iba a despertarlo al otro día innecesariamente.
Al menos eso se decía para no sentir la presión social de entablar un vínculo pronto con nadie.
—¿No gusta que yo continúe y usted pueda retirarse? —Le indica al director. Aunque lo menciona mientras se encuentra inclinado sobre una pila de papeles y trataba de depositarlos en uno de los estantes inferiores. Al final, luego de un esfuerzo enorme, y con un suspiro sincero, se pone de pie y pasa una mano por su cabello por mera inercia—. Si quiere descansar, claro.
Le sonríe al hombre. Ha sido un grato director, carismático, buscando motivar a sus colegas. Fue ello una de las razones por las que el profesor se asentó más tiempo del que hubiese imaginado en un lugar como aquel. Quizás por eso es que hay una sensación de “hogar” que le brindaba el centro, aunque quizás era solo el edificio y no las personas en sí. Solo una leve sacudida para volver a retomar sus ideas.
—Quizás le esperan en casa —bromea, mientras avanza pupitre a pupitre levantando papeles, y demás cosas, que coloca en una caja con todo lo que va recolectando y carga bajo su brazo.




