Everyday I know that this might hurt but I don’t care ‘cause this is heaven.
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Everyday I know that this might hurt but I don’t care ‘cause this is heaven.
Debería saber que eres parte del mejor equipo de abogados
Phyros
Tú sabes que tengan el carácter que tengan, alguien siempre encontrará el modo de romperles el corazón.
Daryl Wayne
Daryl: ¿Sabes que la pequeña osa me ha tomado como cama en movimiento?
June: Se que la pequeña osa tiene el gusto de su madre.
|| Off Part 2 : What would you say if you could say it all?
Su cuerpo resistió las casi 400 millas que en aquellas horas en el auto había conducido. Seguramente, si su primer impulso no hubiera sido hacer todo aquello de la forma acelerado, un avión hubiera sido mejor medio de trasporte para ir hasta Búfalo. Las algo más de seis horas de conducción se notaban en cada extremidad de su cuerpo. Para cuando el cartel le anunciaba de su llegada, las luces comenzaban a brillar en aquella ciudad que no conocía. Solo tenía una dirección, y no demasiado completa.
Su primer impulso fue el de detenerse y tomar su teléfono, colocando la dirección para que el gps de su teléfono le indicara como llegar. Su sorpresa fue mayúscula cuando, tras la última indicación, este la había llevado a lo que tenía toda la pinta de ser un club, un bar de reuniones o algo similar. Aquello cambiaba sus planes, pero por suerte, no demasiados. Solo necesito seguir el camino de aquella carretera para encontrar un motel de carretera, algo desaliñado y de aspecto espantoso por fuera, pero estaba segura que por su cercanía, no le faltarían clientes. Agradeció tener en su coche siempre algo de ropa, en aquel momento, lo único que necesitaba era una ducha y un cambio de vestuario. Ni siquiera recordaba que no había probado bocado.
Su reloj de muñeca le anuncio en una rápida ojeada que sobrepasaba la una de la madrugada, y lo único que había hecho había sido colocar sobre su cuerpo uno de sus atuendos de trabajo, sabiendo que en un lugar como aquel sería lo más normal del mundo. Tardo algo más en idear como esconder aquel arma, que pudiera coger de forma rápida, entre la poca cantidad de tela de su atuendo.
Cuando estaciono el coche frente al antro, varios eran los que ocupaban aquellas líneas de estacionamiento, al igual que varias motos que hubieran llamado su atención de encontrarse en otro momento. El aspecto del local, una vez abierta la puerta, le resultó tan familiar que por un momento pensó si aquello no era un sueño, una broma. Si no estaba llegando tarde a un día de trabajo. Solo bastó mirar la distribución, notando la barra en otro lugar, y como los camareros eran irreconocibles ante sus ojos para sacarla de aquella idea. Apretó su brazo contra su cuerpo, como si evitara que cualquiera que estudiara sus curvas pudiera notar aquel pequeño accesorio poco común.
Miró su teléfono por última vez, buscando aquella fotografía que le diría a quien buscar. Por suerte, aquel detalle había evitado que tuviera que llevar los papeles, o preguntar uno por uno. Unos cuantos mensajes se agolpaban, tanto de voz como escritos. El último, casi pudo imaginar en que tono estaba escrito.
“Sal de ahí, June. No bromeo. He movido a gente a buscarte que te traerá de vuelta a la ciudad. No es tu asunto. No seas el maldito punto débil. Vuelve antes de que sea tarde”
Aquello solo consiguió encender su humor más rápido. Tecleó rápidamente un siguiente mensaje.
“Tarde. Se acabó ser el eslabón débil. No tengo nada que perder en esto. Tendrás noticias mías cuando acabe”
Guardó su teléfono. Rápidamente sus ojos pasaron por todo el local, sabiendo que sin duda a quien buscaba estaba allí. Y le chocó tanto aquella visión, de nuevo, buscando entre los clientes un rostro conocido que aquello se le antojaba un mal sueño, una repetición. Su sonrisa desapareció cuando descubrió la posición de su presa. Junto a la barra, de traje, charlando algo serio con un par de personas más.
De nuevo la imagen de su bar, de cómo Eric era quien se colocaba en aquel lugar, con el mismo rostro serio cuando hablaba de negocios. Comenzaba a unir cada uno de los cabos. Respiró buscando tomar fuerza mientras guiaba sus tacones hacia la barra, esquivando a un par de personas en su camino. Cuando le sirvieron, y se dispuso a pagar, una mano tapo el camino de esta hacia el camarero, haciendo que su cuerpo buscara el rostro masculino que acababa de invitarla a una copa. Tuvo que fingir su sonrisa cuando, de forma cercana, el rostro que tenía cerca lo miraba con una sonrisa torcida.
- Ven conmigo… - le pidió, apenas moviendo a la joven unos pasos atrás. June soltó aquel brazo que lo mantenía en su sujeción, necesitándolo para coger el arma cuando fuera necesaria. El cuerpo masculino se apoyó contra una de las mesas altas, aquellas que no necesitaban sillas, y tomo su copa estudiando el rostro de la joven. Ella fingió mostrar cierta indiferencia. Un aire de chica de paso que había parado a tomar algo, más allá de cada uno de sus planes. - ¿Qué tal si nos ahorramos esas preguntas frías con las que se empieza cualquier conversación? - El tipo tomó el brazo izquierdo de la chica para acercarla a él, buscando de aquella forma juntar ambos cuerpos. June solo pudo agradecer tener la mano derecha libre, que se posó sobre la cadera de su vestido - ¿verdad... June?..
Escuchar su nombre hizo que su cuerpo se tensara y sus ojos se posaran en los masculinos. Como había sido tan idiota. Olvidar que, en los anónimos había foto de muchos de sus movimientos no le daba la clara ventaja que pensaba tener en esa situación.
- Eres valiente si vienes a mi club a retarme. Muy valiente. ¿O te ha mandado tu jefe? ¿tu cuerpo es la forma de que hagamos las paces? Podría pensármelo tras el tercer o cuarto asalto…
Su movimiento hizo que soltara su brazo de forma brusca, echándolo hacia atrás. Su mano derecha, rápida, había tomado aquella arma y lo apretaba contra su vientre, dispuesta a disparar si era capaz de moverse. En el rostro masculino, solo una sonrisa de superioridad que lucía y que a ella le ponía enferma. Pensó si disparar ya. Sus dedos temblaban sobre el gatillo, resistiéndose a apretar estos unos instantes, los necesarios para tomar aquel valor.
Cerró unos segundos su rostro, buscando aquella imagen en su cabeza donde se veía a ella misma disparando, cuando su nombre, en un tono más alto y proveniente de alguien que estaba acercándose entre las personas del bar hizo que volteara su rostro. Después, un disparo que impacto al techo, tirado al aire para asustar y que hizo que la mitad de las personas agacharan su cuerpo, muchas de ellas buscaron la forma de salir de aquel local.
- Maldita perra, solo eras la carnaza – maldijo el hombre entre sus dientes, siendo notable el cambio en su rostro. El pequeño despiste de la chica consiguió que su cuerpo fuera movido contra la pared, empujando su espalda de forma marcada contra esta.
Una mano en su cuello era suficiente para ejercer la presión para mantenerla allí, además de para conseguir que el aire comenzara a faltarle en sus pulmones. Su mano libre buscó llevarla hasta su cuello, arañando los dedos que se cerraban en torno a su piel en un intento de soltarse.
No pensaba, no medía. Aún tenía el arma en su mano pero este había pasado a tan segundo plano que no recordaba ni que debía de hacer con él. Los gritos aumentaron, esta vez como si se tratara de provocaciones. Aquellos hombres, seguramente muchos de ellos que conocían a su propio jefe, dispararon aunque bien conocía June que su ataque no era a dar. Querían asustar, querían conseguir irse.
Casi respiró con cierto alivio al recuperar el aire, notando la ligera presión hacerse débil. Aun así, no tardo en tener que inspirar profundamente ante el pinchazo que recibió en el centro de su estómago y que hizo que sus ojos se abrieran ligeramente. Él sonrió antes de hundir una última vez más el pequeño arma que portaba en su mano. El filo ya se encontraba rojo cuando sacó de su piel el frio metal, notando como su sangre resbalaba por su piel. Su mano fue hasta la zona, apartándola cubierta de un rojo sangre intenso. Y, aunque nunca había tenido problemas con ver sangre, en aquel instante su cuerpo comenzó a pesar el doble, haciendo que su espalda resbalara contra la pared hasta dejarse caer.
Se sentía lejana, lo suficiente como para no entender lo que decían las voces. Notaba una ligera retirada y como, cuando su cuerpo terminó sentado en el suelo, se acercó inclinándose.
- Vete al infierno p*ta – repitió al cogerla por la parte de atrás de su nuca, moviendo apenas el cuerpo de la chica.
- Lo haré, pero tú conmigo – aseguro al reunir todas las fuerzas que quedaban en su cuerpo para levantar su brazo. Dudaba de su puntería teniendo en cuenta que el hombre se acababa de levantar. Pero buscó apuntar su pecho antes de apretar el gatillo.
Como la bala salió de la pistola, las fuerzas de la chica salieron de su cuerpo.
Me dijo: "Quien te quiere de verdad vuelve" Yo le respondí que no, que vuelve quien se arrepiente, quien te quiere de verdad se queda.