Acceptance│Prólogo (Traducción al español)
NOTA: La siguiente es una traducción autorizada del genial trabajo de sexywmatsui48. Antes de que den click en “seguir leyendo”, debo advertirles sobre la clasificación de este fic y los géneros en los que fue clasificado originalmente por Sexy-chan: Futa, smut, drama, romance.
Pairings: WMatsui, JuriNana, JuriChuri
Sin más que agregar, espero sea de su agrado.
Jurina nació diferente.
Desde fuera, era una chica con cabello negro a la altura de los hombros, un poco masculina por su forma de vestirse y comportarse, pero una chica japonesa de 18 años. Sin embargo, había un aspecto que la diferenciaba drásticamente de otras chicas. No era que siempre se encontrara más atraída a las mujeres que a los chicos – y esto desde temprana edad – era algo más que la hacía muy diferente de las otras chicas de su edad.
Físicamente, Jurina no era completamente una chica. No era algo que pudieras descubrir con un simple vistazo hacia ella en su vida diaria. No, era algo que solo podía ser entendido una vez que removía sus ropas totalmente, lejos de los ojos curiosos. Ahí era cuando la diferencia se volvía evidente. Jurina Matsui era una chica, pero concebida con un atributo físico especifico que normalmente pertenecía al genero opuesto.
Jurina Matsui no gustaba de ser diferente, especialmente a una edad y en una sociedad en donde mezclarse era lo más sabio y esperado a hacer. Ser social o mentalmente diferente de la norma ya era una buena razón para ser desechado. La diferencia física de Jurina era solo la cereza en el pastel.
Muy poca gente sabía de su diferencia, y era algo que definitivamente no deseaba hacer público. Cuando dejó salir la verdad a su mejor amiga del instituto, Mayu Watanabe, fue más porque necesitaba desesperadamente compartir su carga con alguien más. El miedo a ser rechazada estaba bien presente cuando admitió en una pequeña y temblorosa voz lo que era. Inesperadamente, no obtuvo la reacción que legítimamente temía. Su amiga no fue otra cosa que comprensiva y – aunque Jurina podía decir que Mayu no entendía del todo porque era diferente de otras chicas – la hizo sentir aceptada.
Un par de años pasaron y Jurina alcanzó la edad de 21, se mudó a Tokio a vivir con su compañera de cuarto, su mejor amiga del instituto Mayu Watanabe quien nunca había dejado su lado durante todos esos años. La vida era más fácil en el colegio, pero Jurina aun era muy precavida cuando se trataba de su diferencia física. Sus compañeros de clases nada sabían de eso, y siempre fue muy cuidadosa con las amistades que creó. Jurina tentativamente salió con unas cuantas chicas, pero todas sus relaciones nunca consiguieron ir más allá de algunos besos.
Después de todo este tiempo, Jurina aun estaba temerosa de ser rechazada por quien era y no podía encontrar el valor de admitir la verdad cuando se volvía cercana a una chica. Era por eso por lo que todas sus relaciones románticas terminaban de la misma manera, con ella reluctantemente rompiendo con la pobre, confundida chica quien no tenía idea de que era lo que había hecho mal.
Su incapacidad de tener una vida amorosa era terriblemente frustrante para Jurina, lo cual la condujo una tarde – después de algunas bebidas – a una drástica decisión. Mayu la había aceptado por quien era y no era nada más que una confiable y atenta amiga. Sin embargo, la idea de que una chica la acepte por completo por quien era, y acepte salir con ella a pesar de la diferencia, era aun inconcebible para Jurina.
Usar los servicios de ese tipo de mujer nunca había estado en la mente de Jurina antes, pero tal vez el alcohol había influido demasiado en sus sentidos aquella tarde para hacer tal llamada.
No solo Jurina estaba desesperándose por tener una vida amorosa, estaba teniendo problemas lidiando con los cambios físicos que su cuerpo estaba atravesando. Esa noche, no estaba buscando por un hombro para apoyarse, o una agradable y casual conversación con una amiga. No, ella estaba buscando algo más básico y carnal. Alguien que pudiera ayudarla a liberar toda su frustración sexual acumulada.
Encontró esa ayuda en la forma de una chica llamada Nana. A pesar del alcohol en su sistema, Jurina definitivamente no estaba ebria cuando la otra chica cruzó la puerta del apartamento que compartía con Mayu. Esta última, después de saber y sorprendentemente animarla a seguir con su plan, había dejado el apartamento hacía una hora, amablemente dándole el espacio e intimidad que necesitaba por la noche.
Jurina había visto muchas chicas atractivas en su vida – incluso salido con algunas cuantas en un corto tiempo – pero definitivamente no se arrepentía de su elección cuando vio a la mujer con largo cabello negro entrando a su habitación. Algunas palabras fueron dichas; tomarse el tiempo para conocerse definitivamente no era el objetivo de esa tarde de todas maneras. A pesar de los pocos tragos que había tenido antes de la llegada de la mujer, aun se sentía terriblemente nerviosa cuando tomó asiento a un lado de la cama, y la mujer comenzó a desvestirse en frente de ella. Las fotos no mintieron: la mujer de 24 años era realmente sexy.
No solo estaba bien enterada de lo que se esperaba de ella esa noche, había sido informada también de la diferencia de Jurina. Eso era exactamente lo que ella estaba buscando: alguien para la noche, sin consecuencias con las que lidiar. Sin embargo, cuando la mujer terminó de desvestirse y entonces se movió hacia la cama con la intención de desabrochar su camisa, se dio cuenta que no sería tan fácil como pensó. Tal vez debió de tomar unas cuantas bebidas más, después de todo.
“Estas muy nerviosa,” la chica llamada Nana repentinamente hablo de manera gentil, rompiendo la tensa atmosfera. “¿Es tu primera vez?”
Parecía que su nerviosismo era palpable, Jurina se dio cuenta al analizar las palabras de la chica. Compartir su vida amorosa – o mejor dicho, su escasez de ella – era la ultima cosa que deseaba esta noche. Sin embargo, cuando sintió a la extraña acariciar tiernamente su mejilla – en un obvio intento por calmar sus nervios – las palabras salieron naturalmente. ¿Tal vez fue porque estaba frente a una total desconocida que nunca volvería a ver después de ese día, por lo tanto, no habría consecuencias a lo que estaba a punto de compartir en esa habitación?
“¿Realmente crees que alguien me aceptaría por quién soy?” Replicó Jurina, sintiéndose ligeramente culpable cuando se dio cuenta después de cuan duro había sido su tono. Nunca intentó dejar salir su frustración y amargura de tal modo, pero culpó al alcohol por soltar su lengua.
La mujer abrió los ojos sorprendida pero no pareció ofenderse, su voz calma cuando continuó. “¿Por qué no? Eres joven, bien parecida y pareces agradable. No creo que deberías de estar tan asustada de quién eres.”
Es más fácil decirlo que hacerlo, Jurina quería responder, pero esta vez, se guardó sus pensamientos. Sin embargo, una pequeña voz dentro de su cabeza le estaba diciendo que la extraña no estaba completamente equivocada, y tal vez debería de hecho, confiar un poco más en las personas alrededor suyo. Si Mayu la había aceptado, ¿Por qué otros no?
Jurina apartó el pensamiento rápidamente, concentrándose en la mujer que había reanudado lo que previamente estaba haciendo y continuaba desabrochando su camisa. No había duda en sus movimientos, e incluso un tipo de gentileza que Jurina no esperaba de alguien como ella.
Jurina no tenía estereotipos cuando se refería a mujeres haciendo esa línea de trabajo, pero ciertamente no esperaba que esa chica llamada Nana se comportara de manera tan considerada. Ella solo la había elegido por su apariencia conveniente, y porque ella fue una de las muy pocas chicas que aceptaron tener intimidad con alguien físicamente diferente como ella. NO se había preocupado en revisar el resto de sus credenciales; aquellos dos factores previos fueron suficientes para tomar su decisión.
La chica ahora había removido su camisa y su brasier y ahora estaba en sus pantalones. Jurina se sintió aprensiva ante la idea de lo que estaba por venir, dándose cuenta de que la desconocida estaba por tener acceso a cierta parte de su cuerpo que nunca se había atrevido a compartir con nadie. Por reflejo, agarró su muñeca apresuradamente cuando estaba a punto de remover sus boxers, un par de confundidos ojos miraron hacia ella instantáneamente.
Sus miradas se cruzaron, Jurina dándose cuenta de que estaba teniendo dudas sobre esto. Estaba a punto de entregar su primera vez a una desconocida – admirablemente hermosa – pero aun sí, una perfecta desconocida. ¿Realmente podía hacer eso? ¿Realmente quería hacer eso?
Segundos pasaron encontrándose terriblemente insegura, sus ojos nunca dejando aquellos de la mujer desnuda a sus pies. Una sonrisa entendida moviéndose en los labios de la mujer mientras se levantaba lentamente – sus labios tocándose por un momento fugaz en un corto beso – antes de que la mujer la empujara sobre la cama.
Jurina se sorprendió por su acción, pero la dejo seguir, sintiendo como se relajaba progresivamente cuando sus labios se conectaron de nuevo en un prolongo, pero nunca invasivo beso. Cuando la mujer rompió el beso Jurina la miró curiosa, preguntándose como es que esta mujer podía ser tan diferente de lo que inicialmente había imaginado. Este momento era mucho más dulce que lo que había esperado.
“Es normal estar nerviosa,” la gentil voz de la mujer la alcanzó cuando sus dedos acariciaron su mejilla. “Puedes relajarte… me encargaré de todo.”
Jurina no supo que responder así que simplemente asintió, esta vez dejando a la otra mujer proceder como deseara cuando tiró de la pretina de su ropa interior. Cuando sintió su desnudez ser expuesta apartó sus ojos, de alguna manera rehusándose a ver la reacción de la mujer. No podía evitarlo; no era una parte de su cuerpo de la que estuviera orgullosa después de todo. Muy por el contrario.
Cuando, después de un tiempo, Jurina no sintió ningún movimiento en la cama, dio una mirada furtiva tentativamente a la mujer. Contrario a su creencia, no había sorpresa o disgusto escrito en su rostro. En vez, la mujer le estaba mandando una cálida sonrisa, sus ojos no mirando fijamente a lo que había escondido exitosamente por tantos años.
“No veo nada por lo cual estar avergonzada,” dijo la mujer, moviéndose más cerca a ella hasta que sus labios estuvieron a solo unos centímetros de distancia. “Ahora, ¿Estás lista?”
No en realidad, Jurina quiso responder. Intimar con una chica era algo que había querido por años, pero habiendo finalmente ocurrido era otra cosa por completo. Detenerlo todo aun era posible; y el pensamiento cruzó su mente de nuevo. El dinero yacía sobre la mesa al lado de la cama; podía decirle a la mujer que había cambiado de parecer y pedirle irse con el dinero.
¿La mujer vio su vacilación? En todo caso, no le dio tiempo de decirlo, al extender su brazo para apagar la lampara, sumiendo el cuarto instantáneamente en la oscuridad. El corazón de Jurina golpeaba dentro de su pecho al entender lo que estaba pasando, y rápidamente trató de acostumbrarse a la oscuridad para distinguir a la chica de nuevo.
Cuando finalmente consiguió ver su silueta, la mujer estaba besándola de nuevo, dejando breves besos contra su mandíbula antes de descender al valle entre sus pechos. Por un momento, Jurina se preguntó se alguna vez lo había hecho con alguien como ella. La idea de preguntarle cruzó por su cabeza, pero todas sus preguntas se desvanecieron en el aire cuando los dedos de la chica acariciaron sus pezones hasta que se endurecieron, antes de alcanzar un área mucho más baja.
Unos cuantos gemidos ligeros escaparon de sus labios ante el sentimiento de los dedos expertos de la mujer sujetando su miembro y comenzar a trabajar en él. Ella no era otra cosa más que gentil y lenta, pero Jurina estaba demasiado sensible, teniendo tanta frustración sexual acumulada pidiendo ser liberada. Con forme los segundos pasaron, estaba empezando a creer que había un riesgo real de que no fuera capaz de llegar al siguiente paso si la mujer no detenía su acción en su muy duro sexo.
Afortunadamente, esta última se detuvo a tiempo, y Jurina tomó la oportunidad de dar un vistazo a ella, solo para ver a la mujer alcanzar un objeto con la mesa al lado de la cama y rasgarlo un momento después. Jurina sintió una oleada de anticipación cuando entendió que la mujer había agarrado el condón que había dejado ahí antes para llamar su atención y ahora lo estaba colocando cuidadosamente sobre su miembro palpitante.
Jurina tragó saliva nerviosamente cuando los ojos de la mujer rápidamente regresaron a ella, sabiendo que ahora no habría punto de retorno si no la detenía muy pronto. ¿Pero quería detenerla? ¿Especialmente cuando estaba tan cerca de su objetivo?
“Te haré sentir bien,” murmuró la mujer gentilmente dentro de su oído, distrayéndola efectivamente mientras se posicionaba arriba de ella. “Ahora, cierra tus ojos, y disfrútalo.”
Jurina hizo como le fue dicho, pronto sintiendo el interior de la mujer envolverla. No había prisa en el proceso; la mujer le dio suficiente tiempo para acostumbrarse a su cuerpo y descendió muy lento hasta que finalmente pudo tomarla por completo. Fue solo después de poco tiempo que la mujer empezó a moverse, el sonido de sus caderas yendo hacia arriba y abajo mezclándose con sus propios gemidos en el silencioso apartamento.
Todo sentido de moral de cualquier sentimiento conflictivo que Jurina había tenido previamente se desvaneció, simplemente saboreando los múltiples placeres que su cuerpo estaba experimentando por primera vez. El sentimiento de las paredes contrayéndose alrededor de su sexo era muy placentero, le hizo preguntarse porque había dejado que el miedo al rechazo la conquistara por tantos años, y nunca sucumbió a tales deseos antes.
Por curiosidad, Jurina abrió los ojos, una oleada de excitación recorriendo su centro cuando vio a la mujer montándola. Con los labios ligeramente separados, un gemido suave pero perceptible escapó de los labios de la mujer, mientras se movía cuidadosamente sobre ella. Sus ojos se encontraron, una sonrisa de complicidad se formó sobre los labios de la mujer cuando leyó el deseo bailando en los de Jurina.
Hasta ahora, Jurina había mantenido las manos quietas y no tocó a la otra mujer, pero de pronto no pudo evitar agarrar sus caderas cuando sintió como que el ritmo lento no le satisfacía más. La mujer entendió el mensaje enviado, Jurina se sintió cada vez más cerca de liberarse cuando la mujer incrementó la velocidad y se movió más rápido arriba de ella.
El sonido de sus caderas encontrándose las unas a las otras mientras la mujer se movía arriba y abajo implacablemente. El sentimiento de su miembro llenado y frotando dentro de la feminidad. Cuando Jurina sintió el orgasmo acercarse y la otra mujer le pidió no contenerlo, se dio cuenta de que era incapaz de atrasar lo inevitable de todas maneras. Después de una ultimo empujón, cerró sus ojos, y toda la frustración sexual acumulada finalmente salió cuando se vino dentro de ella.
Después de un poco, la otra mujer se separó de ella, yaciendo silenciosamente a su lado. Jurina no le prestó atención al principio, escuchando el sonido de su corazón disminuyendo progresivamente, y procesando que acaba de experimentar por primera vez. El arrepentimiento era la última cosa en su cabeza a la luz de todo el placer que acababa de sentir.
Su atención se distrajo cuando sintió uso dedos acariciar ligeramente su pecho, e inclinó su cabeza hacia la mujer que estaba observándola atentamente. A pesar de que no sentía una particular afección por esa mujer, estaba agradecida por lo que le acababa de dar. Para la mujer, solo fue su trabajo. Pero para ella, fue más que eso.
Fue su primera experiencia sexual, y había sido inesperadamente muy placentera. Después de esa noche, sintió un estallido de confianza. No sabía cuando ni con quien, pero quería creer que este momento no era único y que iba a experimentarlo de nuevo. Esta vez, con alguien que hubiera cautivado su corazón.
“Gracias…” Jurina susurró, poniéndose de lado para besarla. La mujer pareció sorprendida por las palabras y el gesto afectuoso, pero no dijo nada, moviendo sus labios contra los de ella cuando compartieron un corto beso.
“Aún queda algo de tiempo,” la mujer murmuró en voz baja cuando se separaron. “Una vez que hayas descansado lo suficiente, podemos intentar otras cosas.”
Jurina consideró su oferta cuidadosamente, pero pronto se dio cuenta que sus deseos habían sido completamente satisfechos por esa noche. La mujer era de hecho atractiva y había sido inesperadamente muy gentil, pero no deseaba ir más allá.
Como si la otra mujer hubiera leído sus pensamientos dejo su lado, y Jurina la observó cuando agarró sus ropas calmadamente y se movió hacia la mesa junto a la cama. El dinero se había ido un momento después, remplazado por una tarjeta rectangular. “Tengo el presentimiento de que ya no vas a requerir mis servicios.” Declaró la mujer cuando dio media vuelta hacia ella con una mirada entendida y se inclinó hacia adelante para darle un ultimo beso. “Pero si necesitas confort o algo más, será un placer para mí.”
Jurina se sintió conmovida por la honestidad que pudo distinguir en su voz, consolándola de nuevo la decisión que había hecho esa noche al elegirla. Justo cuando la mujer estaba a punto de dar media vuelta sobre sus tacones para dejar la habitación, sintió la necesidad de decir algo más antes de que ella desapareciera completamente de su vida. Porque la mujer mayor había sido de hecho, increíblemente perceptiva. Esta fue cosa de una sola vez.
Tal vez fue una idea muy ingenua, y Jurina estaba más que consciente de que la mujer no había hecho nada de esto de corazón, si no que era meramente su trabajo. Sin embargo, su inesperado gentil y comprensivo aproximamiento fue algo de nunca olvidaría. Por una noche, había conseguido hacerla olvidar completamente sobre su diferencia y le dio la esperanza de que alguien algún día podría aceptarla por quien era.
En esa intención, deseaba transmitir que tan agradecida estaba por lo que ella le había dado. La declaración dejo sus labios naturalmente. “Gracias, Nana.”
La mujer se detuvo cuando estaba a punto de girar la manija de la puerta, una gentil sonrisa formándose en sus labios cuando la miró de vuelta. “De nada, Jurina. Sé que encontrarás la felicidad que buscas.”
Después de eso la mujer desapareció, y Jurina escuchó distraídamente como ella hacía su camino fuera del apartamento unos pocos minutos después. Sus ultimas palabras resonando dentro de ella por un momento, deseando en el fondo que esa extraña tuviera razón. El apartamento se sumió en un confortable silencio de nuevo y un suspiro dejó sus labios en satisfacción, no resistiéndose cuando sus parpados se volvieron pesados y el sueño decidió reclamarla.













