Pokecuento Meganium: el peor error
¿Como pude ser tan estúpida?
¿Como deje que esto pasara?
Si hubiera sido más consciente esto no hubiera sucedido.
¿Que diablos me paso por la maldita cabeza?
Oye Aléjate de mí, no estoy de humor para visitas.
Oh ¿quieres saber lo que paso?
Esta bien lo dire, pero es algo que me duele recordar, así que solo lo contare una vez.
Me Leaf, yo solía ser una pequeña Chikorita, que viva en el laboratorio del Profesor Elm, era uno de los iniciales a escoger. Sin embargo muchos entrenadores que venían preferían a Cyndaquil o a Totodile, a mi nadie me escogía. Cada vez que veía a dos nuevos entrenadores siempre se llevaban a cualquiera de esos dos, y siempre me quedaba en el laboratorio, sucedía una vez a la semana, llegaba un nuevo entrenador y nadie me escogió, me había acostumbrado a eso por un tiempo, Hasta que un día algo diferente sucedió.
Vi a un nuevo entrenador llega al verlo vi un aire de grandeza y misterio, misterio que me intrigaba, pénse que iba a escoger a Cyndaquil entre los tres, o eso me esperaba, pero cuando escuche sus palabras el profesor y yo nos quedamos sorprendidos.
-Escojo a Chikorita- esas fueron sus palabras.
-¿Que acaso dijiste Chikorita?- Pregunta el profesor confundido.
-Claro que si, quiero a Chikorita¿hay algun problema con eso?- le cuestiona al profesor.
-Amm no, solo que esta Chikorita estuvo mucho tiempo y nadie la elegido como su pokémon inicial.- le responde.
-Entonces es tu día de suerte- dijo esta vez mirándome a mi- séras mi nueva amiga - me cargo hasta alcanzar lo más que pudo- de ahora en adelante te llamare Leaf.
Al escuchar todo esto llore de felicidad, al fin alguien me había escogido para su viaje, no sentía tanta emoción desde ese entonces. Salte de sus brazos y fui a su pecho a darle un gran abrazo, el correspondió y me dijo.
-Seremos amigos por siempre Leaf-
“Seremos amigos por siempre” esas palabras me retumban en la cabeza y me provocan un nudo en la garganta con tan solo recordarlas.
Tras salir de ese lugar iniciamos nuestro viaje, combatimos en diversas batallas pasamos tanto buenos momentos como malos, e incluso logre evolucionar a Bayleaf para más tarde ser una Meganium. Mientras juntábamos nuestras medallas, formamos nuestro equipo que es de un Ninetales, un Nidoking, un Amparos, y un Togekiss. Estábamos listos para ir a la ligar.
Aun recuerdo lo agotador de la liga.
Tras vencer a la elite cuatro solo tocaba Vencer a lance el campeón de la liga recuerdo como nuestros compañeros caían uno por uno, ya solo quedaba yo, me saco de la pokebola y saco a su Dragonite que era su ultimo Pokemon.
Recuerdo el dolor de sus ataques y las heridas que me dejaba, pese al dolor jamas me rendí, use todas mis fuerzas en mis ataques, ambos estábamos al máximo, mi ultima esperanza era el rayo solar, cargue el ataque, para mi fortuna pude reunir suficiente energía a tiempo y disparar. Era el rayo solar más potente que había hecho en mi vida. Cuando el Pokémon del rival quedó debilitado nos volvimos campeones.
Tras mi victoria mi entrenador corrió a abrazarme, yo sonreí mientras soltaba lagrimas de felicidad, y aun mas cuando dijo.
-Gracias por darme la victoria, voy a contar contigo-
Pense que ese momento duraría para siempre
Sin embargo aprendí que esos momento felices no duran para siempre, aun si hiciste algo bien en el pasado lo malo siempre quedara, y siempre te marcara sin importar que seas bueno en la actualidad.
Después de ganar la liga decidimos entrenar en Kanto, le dijeron a mi entrenador rumores de una cueva donde viva un Pokemon realmente fuerte, el deseaba atraparlo y tenerlo en su equipo, el tomo lo que podía y se aventuro a ese lugar.
La cueva era realmente espeluznante, había muchos Pokemon que jamas vi en estado salvaje, todos ellos acechándonós mientras seguíamos nuestro camino por aquel tétrico lugar, me sentía observada incomoda, quería salir de ese lugar, sin embargo apareció frente a nosotros aquel Pokémon que tanto deseaba, la razón por la que entramos en esa cueva.
Era un Pokemon realmente aterrador, era alto de cola larga de orejas puntiagudas y su mirada intrigaba miedo, el envío a la batalla, luche contra ese Pokemon, pero había una cosa que no contaba eran sus increíbles poderes psíquicos con los cuales me hacía morder el polvo, pero algo que cambio todo fue ese ataque de uso en mi y que me hizo cometer aquella estupidez. El aprovechando que estaba distraída me lanzo un rayo confuso, no recuerdo bien lo que hice, pero lo ultimo que recuerdo, es algo que se quedara en mi mente toda la vida, vi unas siluetas, todos me decían “Pokemon inútil”, “eres débil”, “vuelve al laboratorio”, quería que callaran, era demasiado mi dolor de cabeza era insoportable y las visiones borrosas.
Todo era confuso.
-Callence callence- grite en medio de la desesperación, lanzando un latigo cepa a una de las sombras
Al momento de colisionar el ataque volví en si, y lo que vi me dejo perpleja, no había sentido tanta angustia como antes, uno de mis látigo le había dado a la pierna de mi entrenador, dejándole una herida profunda que le impedía caminar, yo me acerque preocupada pero el Pokemon había escapado.
Sin embargo la reacción de mi entrenador no era la esperada, el me miro molesto ya que al tratar de ayudarlo, él me dio un golpe en la cara, no esperaba eso, no sabia porque lo hizo.
-Pokemon inútil- me grito- dejaste escapar a ese Pokemon raro, y no conforme con eso, tuviste el atrevimiento de atacarme, no puede creer lo que hiciste.
Lo mire confundida mientras sacaba a su Nidiking para que lo ayudara a ponerse de pie, no entendía a que se refiere con eso, yo acerque mi liana a su cara pero el me la aparto de una bofetada.
-No quiero tu ayuda mas, no quiere que seas mi pokemon ya más-
Me quede en shock al escuchar esas palabras, no podía asimilar lo que ocurría.
-No voy a seguir viajando contigo, ya no quiero que estes en mi equipo- el sacar mi pokebola la deja caer al suelo, yo miraba atónita el momento, trate de detenerlo pero era tarde el piso mi pokebola destruyendola con su pie.
Lagrimas corrian por mi cara mientras veía mi antigua pokebola hecha pedazos y mi entrenador dándome la espalda, lo seguí tratando de razonar con él, pero me mira sus ojos reflejaba furia y el arto de mi decide sacar a Ninetales.
-Usa Lanzallamas- ordenó en tono frio.
Mi ex-compañero me ataco obligándome a huir de sus llamas, corría con lágrimas en los ojos, no mire atrás y me fui a llorar en una roca. No podía asimilar lo que ocurrió y llore por tanto tiempo que no recuerdo el tiempo exacto. Me sentía una inútil, una basura, una débil, no podía creer que después de tanto cariño el único entrenador que se intereso en mi me haya botado.
Ahora que te conté mi historia quiere que me hagas el favor de irte de aquí, no estoy feliz ahora que revive esos horribles recuerdos.
¿Porque eres tan ensio?
-Tranquila me iré pero antes de dejarte sola dejarme presentarme, me llamo N.












