Kaoru está organizando un montón de libros en la biblioteca y por accidente se le caen encima.
Su mirada recae en los libros en el momento exacto que la estabilidad se pierde, y está segura que algo escapa de su garganta, un grito o una exclamación. Pero mientras los libros caen no puede pensar en qué, exactamente. “¿Estás bien?” pregunta, y sigue preguntando, mientras saca tomo tras tomo. Solo eran libros, pero no dejaban de ser duros, y algunos, grandes. Perfectamente podían noquear a alguien, sin importar qué tan grande o fuerte fuera la persona. “No los vi a tiempo,” explica, como si necesitara haberlo detenido. @kaovru















