Parecía que últimamente nada iba bien en la vida de Kurt Hummel, ni si quiera cuando intentaba convencerse de que estaba todo bajo control. Le había contado a Adam todo cuanto pudo de la otra noche, quizás se había dejado algunas cosas sin mencionar, pero sólo porque no quería que pensara cosas que no eran o se preocupara de más. Quería ser sincero, por lo que incluso le había comentado lo de la boda, mostrándole la invitación. Aunque podía notar por su expresión que seguramente no le agradaba demasiado tener que pasar el fin de semana sin él, después de unos cuantos besos y asegurarle que todo iría bien, parecía un poco más convencido, aunque sabía que todavía algo le preocupaba. Desearía no haber preguntado nada, porque el chico no tardó en insinuar cosas como que pasaba mucho tiempo con Sebastian o que últimamente estaba un poco distante, lo cual desencadenó que Kurt se pusiera a la defensiva, descargando la frustración que llevaba guardándose desde hacía días y acabó en una discusión estúpida seguida por la marcha del chico. Se quedó allí mirando a la nada después de que Adam se marchara, llorando durante unos minutos antes de poder calmarse de nuevo. Necesitaba hablar con alguien, no quería estar sólo y la única persona en la que pensaba era Sebastian. Necesitaba a su amigo. Por ello, cogió sus cosas sin molestarse si quiera en arreglarse y se marchó camino de su casa, llamando al timbre cuando llegó y deseando con todas sus fuerzas que estuviera allí.