Bueno, primero de todo aclarar que no me gusta. NO ME GUSTA para nada crear polémica, ni mucho menos sobre un evento que se supone que es para ayudar a la gente.
Primero de todo, ¿qué diantres es eso de “Kboom! Barcelona”? Pues un evento de autoedición dónde se supone que se ayuda a promocionarse los dibujantes noveles y no tan noveles en este mundillo hasta donde puedes encontrar entrevistas de autores. Ojo, no es un evento benéfico, si quieres estar ahí vendiendo, tienes que pagar igualmente, no es como se hace en los eventos de AulaManga de Girona, donde no cobran por poner un stand. Pero como es en Barcelona, ¡ay!, ¡Ciudad central de la nuestra querida y centralista Catalunya! Ahí todo se paga porque claro, “va a venir mucha gente a verte”. Así que bueno, se paga el precio, que tampoco es desorbitado como el del Saló del Manga o del Cómic (que te pueden valer unos putos 100 ó 200€ y estar ahí cuatro días y no vender una mierda).
Las veces que he ido, las veces que los del Staff (pues tenían camiseta roja) se me encararon metiéndose en discusiones que eran con quienes estaba yo trabajando, a pesar que no eran ni discusiones de verdad, no hubieron ni gritos ni nada, pero gracias a precisamente a que fue primero con una persona que le encanta el drama, todo se hizo una bola más grande después por FB, pero el segundo año (que en verdad ni siquiera fue una discusión, de hecho hablábamos de medio broma entre nosotros), no sé si era la misma tía o no, pero volvió a pasar. Aunque no fue nada, de hecho, ya dijimos todos de que no pasaba nada, y que estábamos solamente hablando. Me gustaría saber qué cojones se creería ésa gente para inmiscuirse en temas ajenos, pues seguramente no habré sido el único, y si lo soy, pues joder, ¡qué feo debo ser!
Ay… pero este año. Soy gilipollas y no aprendí la lección, NI SIQUIERA cuando hubo una señal que ya predecía como iba a ser todo.
Este año decidí apuntarme como voluntario (“tonto” podéis decirme “gilipollas!” podéis gritarme “subnormal!” podéis increparme, porque me merezco ser llamado así, y ahora lo veréis por qué).
Todo iba bien, todo correcto, las entrevistas vale… Pero algo así como… Más o menos, día arriba día abajo, antes de un mes de que empezara todo, tuve un pequeño accidente que hizo que se me saliera un empaste de una muela. Nada grave, solo que los napos que te cuestan arreglarlo sí que duele. Y no soy precisamente un burgués…
Le avisé que por ése incidente, no podría ir, porque se me salía del presupuesto y tengo otras prioridades más importantes (sacarme el puto carné de conducir de una vez, por ejemplo), por lo cual sintiéndolo mucho no me sería posible.
¿Cuál fue su respuesta? Más o menos fue algo así, y con más relleno y más prepotencia.
Por desgracia, el muy cobarde me bloqueó el whatsapp al echarme y no puedo acceder al chat que teníamos, por lo que me tendréis que creer, si queréis, pero os aseguro que habrá más gente que habrá pasado lo mismo con éste tío.
“Que a estas alturas nos dejes tirados nos jode muchísimo. Es culpa tuya de que no supieras ser previsor y no te sepas administrar el dinero.”
“¿¡De qué pollas vas, niñato de mierda!?” pensaréis que tendría que haberle dicho, y sí, tendría que habérselo dicho. (¿En serio creí que iba a ser buena persona alguien que tiene los cojones de decir eso? Yo es que soy tonto)
Tonto de mí, miré de solucionarlo, y tuve la suerte de que por un trabajito extra, cobré un pequeño extra, así que fui igualmente, y lo dije.
Hubo una reunión en la que no pude ir porque coño, tengo prioridades como la familia o lo que sea y no puedo ir y venir a Barcelona desde Girona si encima voy justito de dinero. Y me dijo que bueno, que me llamaría.
Pasaron SEMANAS hasta que fue el MIÉRCOLES de la semana de cuando se celebraba el evento que no me llamó, a pesar de que estuve recordándoselo continuamente. Bueno, es lo que tiene el teatro, imagino, que no sé por qué cojones va hacer ése evento si no tiene nada que ver con el mundo del cómic, el dibujo o la novela, pero imagino que por su novia, que se supone que sí lo es. (Ojo, no digo que todo el staff sea escoria, pero ya veréis quienes sí).
Cuando fui, levantándome a las seis de la mañana un buen sábado, a 38º de fiebre, fui sin quejarme (bueno sí, estar con un resfriado de la hostia y de mañana te quejarás aunque sea para decir “¡puto resfriado!”) para llegar al sitio. Procuré mover las cajas más pesadas, pos los demás no han trabajado nunca de algo parecido, no quería que se hiciera daño nadie. Monté el audio y video de la sala de conferencias. Estuve como loco buscando el material para que funcionara bien (menudo lío de portátiles que no chutan) y todo eso. Solucionado. Perfecto. Todo a tiempo. Estupendo. Ahora, dejemos que la cosa siga su curso y que se controle que no se desmadre.
Antes de eso, el chaval, con tono serio (como si creyera que nos hacía un favor o algo) nos dijo que quería saberlo todo, así que le avisáramos siempre… Salvo porque nuuuunca contestaba a tiempo el mensaje… Nuuuuunca estaba cuando se le buscaba…. Cuántas veces he tenido que correr para solucionar cosillas puntuales que no me tocaban… ¿Qué haría ése? Porque las veces que le vi, las veces que solo estaba hablando con su novia o dando paseos.
Llegado la hora de la comida, donde en el horario ponía “DESCANSO” avisé a los de información que iba a comer. Ellos son los que más ven al tío ése, así que se lo dije a ellos para que al aparecer les diera el recado, porque total, el whatsapp no lo mira hasta en una hora, y si tiene que buscar a alguien ni siquiera lo usa ni llama ni nada... Muy diligente, ¿verdad?...
Luego, cuando iba a empezar una conferencia (que me interesaba) las puertas estaban cerradas, pues las llaves las tienen los que trabajan en el Espai Jove la Fontana, no nosotros, como es OBVIO.
Los conferenciantes no habían llegado tampoco. Y la novia del tío ése, la muy petarda exigiéndome explicaciones de por qué estaba eso cerrado. Cuando aún era mi turno de descanso, y no me tocaba ahí. Yo le dije, “pues porque no ha subido aún el de la Fontana, que estará haciendo algo y además los conferenciantes no han llegado. Ahora busco a los conferenciantes y les digo donde tienen que ir”. Avisé al grupo de whatsapp, que ellos sí contestaron a la mínima, pues ellos están pendientes de si alguien necesita ayuda (no como otros), y en nada llegó el chaval de las llaves. Y lo mismo con los conferenciantes, fui a buscarlos y les conduje a la sala de actos. Se hizo todo sin problema, la conferencia fue muy divertida (La podréis ver en “Animación Artesanal”, tanto en youtube como Facebook cuando lo suba, realmente lo recomiendo muchísimo).
Al terminar, bajé con uno de ellos y tuve el detalle de invitarle a una birra. Nada, dos minutos y a subir corriendo que luego me toca. Avisé de antes, de nuevo, y hasta me suplió uno de información, el trabajo máaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas aburrido de todos, en el que no pasa NADA y siempre se acaba molestando al ser dos para el trabajo de uno. Que de hecho, salvo en la tienda, todos los trabajos son de una persona, la otra está… Pues como cualquiera que sí haya trabajado una vez en su vida, para suplir al otro cuando tenga que ir un momento.
El que tiene complejo de jefe, estaba ahí abajo, y me dijo con ése tono autoritario típico de los hijos de papá “¿Qué haces aquí? -Invitarle a una birra al Sr., que es la primera vez que viene y ya os he avisado y me tienen cubierto, en seguida acabo”. Éste tipo de actos sirven para: Dar mejor impresión. Y que la gente diga “¡coño! ¡Qué majos que son aquí!” Es trabajo importante alegrar a quienes vienen con detallitos así, mostrando interés real y sin teatralizar nada. Por no decir que estaba de terminar mi turno libre, no de mi curro, como estipulaba el horario.
Ya al subir, estaba el que me suplía, y varios voluntarios más que querían estar ahí. ¡Qué alboroto! ¡Qué descontrol! Estaba la gente sentada, 5 o 6 minutos tarde de mi hora de descanso a la de estar ahí, ¡Menuda barbaridad! ¡Qué aquelarre de horribilidad!
Todo pasó con normalidad, miré la tabla de mezclas, ALGUIEN de los voluntarios tocó sin saber, pero para ello estaba, nada grave, solo bajó el micro que no era.
Y me encuentro que el anterior conferenciante se dejó el USB. Fui corriendo.
El tío del que hablo estaba de nuevo hablando con su novia. Le dije qué había ocurrido, y si se lo puede llevar y dijo que sí. Vale, vuelvo al sitio.
Me encuentro que por el grupo del whatsapp le están llamando que se está empezando a desmadrar una cosa y necesitan al de la Fontana o a alguien. Salgo a buscarle porque el tío nunca mira el whatsapp. Su novia, tan impertinente como una acomplejada puede llegar a ser, me dijo que “puedes entrar, ¿¡por favor!?” Le dije que no, que su novio tiene que ir corriendo que no se está coscando de que en el piso 1 están buscándole. Cuando se lo digo, vuelvo.
Después de la conferencia, ni siquiera me viene a buscar, tengo que buscarle, para que me diga que “no puedo confiar en ti, no me has avisado de que te ibas a comer y lo de que bajabas”. “Era mi hora de descanso estipulada en el horario” “NO. Era tu hora de comer donde yo te diga”. ¿Perdona? Si por casualidad eres el pelopollas y estás leyendo esto, ¿me puedes decir quién cojones te crees para decir semejante gilipollez?
Eso, entre otras palabras calmadas, con el tono de “soy mejor que tú”, con ésa actitud tan repelente de un pijo de mierda que se las da de progre para quedar bien…
Eso fue lo que más odié de todo. El tono. Ese tono calmado, a parte de que me tratara como la mierda a pesar de todo, de que he estado en todos lados requeridos porque ÉL no se enteraba de nada porque no le salía de los cojones, a parte de todo eso… El que te hablen condescendientemente para no darte una excusa para poderles soltar lo que realmente quieres soltarle sin montar un escándalo, en el que quedarían ellos como víctimas que es lo que quieren.
¿Qué iba a hacerle? ¿Darle una? Claro, en Barna, con un pijo que posa de progre guay, que encima tiene mis datos por hacer lo de la firma que estás de acuerdo que te filmen y tal, no me iría a denunciar, seguro. Que hablamos de medio-mierdas sin valor alguno, ¿A caso merece la pena tal problema?
Sabes que alguien es gente de mierda si te trata así. Fuimos voluntarios, gastamos nuestro tiempo y dinero en venir, no, por mucho que digas NO PUEDES exigirle “profesionalidad” a gente a quienes NO le pagas. Te hacen un favor A TI no al revés. NO PUEDES exigir, y menos aún en un evento pequeño. “¿Pero había gente importante, no?” Sí, pero no. La mayoría de la “gente importante” solo tienen relevancia en círculos pequeños, en España. Todos se conocen, y la mayoría viven en Barcelona o cerca de ésta, salvo excepciones como Madrid. Ojo, no digo que en el resto de la península no haya nadie bueno, nono, digo que los que VIENEN sí. Verás la misma gente importante, y además todos a la vez y aún más en un Salón del Cómic.
Y no, no es un evento grande por estar en un sitio grande con gente… Estamos hablando de Barcelona, la jodida capital, donde siempre hay gente y los edificios siempre son grandes. Ir ahí no es sinónimo de éxito, es sinónimo de que has ido a una feria como cualquier otra. Que te vea mucha gente no significa que te compre mucha gente. El segundo fanzine que hicimos, nos lo compraron gente de por mi pueblo y alrededores que no en el evento, que no vendimos más de cinco. Todo depende de cómo tú lo hagas, y el lugar, nunca es lo definitivo. Moverse significa moverse, irse a todos los lugares que puedas, sobretodo hoy día por internet, que es la herramienta más útil.
Pero, ¿en lo que a mí respecta? No me intentaré rallar mucho más y esperaré que pase, pero jamás volveré a hablar bien de la Kboom, ni daré un duro por ellos. Jamás volveré a promocionarlo ni pedir que lo promocionen. Jamás diré que es un sitio agradable de ir, ni recomendaré que os hayáis ahí un stand ni nada. De hecho, no os autopubliquéis NADA a menos que tengáis ya miles de fans por hacer un webcomic o algo. Sí, empezad por ahí, y luego, haced un crowdfunding o algo, y ya veréis.
Pero jamás, nunca, nunca, nunca, nunca, jamás, me gastaré un puto duro en la Kboom! en el caso de que me interese ir a ver alguna conferencia. Porque ¿Qué culpa tienen los que venden? ¿Qué culpa tienen los conferenciantes? O ¿qué culpa tienen incluso os otros staff que SÍ son gente decente que realmente hacían su trabajo de verdad, que era controlar la situación y arreglarla si pasaba y no pedir explicaciones cuando no hacían nada ni se interesaban en preguntar o buscar a alguien?