#229 Nowhere Special (2020)
John tiene 32 años y trabaja como limpiacristales, y tiene un hijo que se llama Michael, de 4 años, del que se hace cargo como padre soltero, ya que no tiene familia y la madre del niño los abandonó a los dos para volver a Rusia.
El hombre sabe que tiene poco tiempo para encontrar, con la ayuda de la asistenta social, un nuevo hogar para Michael, ya que está enfermo y no creen que tenga mucho tiempo más.
John tiene una enfermedad terminal que le va a quitar lo que más desea, ver a su hijo crecer. Y está en la delicada tesitura de tener que visitar casas de posibles adoptantes y elegir a una familia que le dé a Michael todo lo que él no va a poder darle.
Como padre lo da todo, es el padre perfecto para Michael y tienen una dupla perfecta, algo a lo que una sociedad acostumbrada a que sea el hombre quien abandone a su familia a veces les lleva a malentendidos, pero el amor puro y genuino que sienten en uno por el otro los hace indestructibles. Por eso John se odia por haber enfermado, aunque no tiene ningún poder sobre la enfermedad, simplemente le ha tocado. Y quiere la mejor vida posible para su hijo.
John ha enseñado a Michael a ser educado y cuidadoso y sus profesoras están encantadas con él, pero debido a las visitas que hacen en casas de familias tan diferentes a las suyas, hace que Michael se dé cuenta de que hay algo que no está bien. Aunque no sabe muy bien el que.
Pasan por la típica familia de gente pija, que ha decidido no tener hijos propios porque eso sería destructivo para el cuerpo de la mujer, y que esperaban poder adoptar un bebé, pero que Michael es el niño más pequeño que les han ofrecido.
Otra típica familia de pareja que han adoptado tantos niños que su casa es un zoológico, y que con otro niño más llegarán al cupo de 8, entre propios y adoptados.
Una mujer soltera, que se quedó embarazada siendo menor de edad y que fue a que le practicaran un aborto, debido a esto ya no puede tener hijos propios.
Una familia aterrorizada por los perros que no van a dejar que Michael cumpla su sueño de tener un perrito y que tendrá que conformarse con limitaciones varias que el propio John no le impondría a su hijo.
Todas estas unidades familiares tienen cosas buenas y malas para los ojos de John, y la asistente social le recuerdan que no les queda tiempo para poder hacer una transición amable entre las dos casas.
John propone ponerse en contacto con la madre de Michael, aunque no tiene muy claro donde está ni si quiere tener al niño, pero arrancarlo de su casa para meterlo en casa de desconocidos le parece inhumano, la asistente social le recuerda, no solo que los abandonó y que no quería ser contactada, sino que ya no les queda tiempo para intentarlo. John tiene que decidirse. Ya que su salud va empeorando y ya ha tenido que dejar de trabajar.
La familia de gente bien posicionada no va a dejar a Michael que crezca como él quiere.
La de los muchos niños adoptados no le van a poder dedicar el tiempo que Michael necesita.
La mujer soltera va a estar en la misma situación que John si alguna vez le pasa algo, aunque ella sí cuenta con familiares.
La última familia es estricta en cosas que no permitirán que Michael explore la vida y la sienta como John cree que se merece.
John decide que la mujer soltera es la idónea para Michael, tiene claro que ninguna familia va a ser perfecta porque no va a ser él, pero el tiempo se les escapa y sabe que es la mejor decisión. Ella y Michael se llevan bien, y desea un hijo de forma genuina, no por estándares.
Es el momento de la transición y despedida y tiene que ser lo más liviana posible para Michael, que es lo único que siempre le ha importado a John.











