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Watching the horizon
The Future Auror.
Ninguna oscuridad puede disipar un resquicio de luz...
Hace veintiún años nací yo... Aquél frío y oscuro día del 2 de Mayo de 2003, a las lomas de la ciudad antigua escocesa de Stirling, mi madre me había traido al mundo. Yo era un cuerpo indefenso que se movía sin esmero entre los brazos de mi padre, quién me había pinchado la piel para demostrar mi pureza de sangre ese día, acto tradicional de la Familia Oldwest. Tantos años pasaron, crecí como un niño inocente que corría en los verdes campos de Escocia, con el profundo miedo hacia mi hermana; Melian, y la poca cercanía que tenía con mi otro hermano mayor, Arius. Pese a eso, siempre pensé que el mundo no se limitaba únicamente a los confines donde había crecido. Mi madre siempre fue mi única unión con mi familia, aunque ella fuese Mortífaga tiempos atrás, sé que aquello jamás arruinaría lo que en realidad es; un ser noble, de luz, atrapado por la malévola oscuridad. Todo dio un giro inesperado cuando ella no estaba, todos decían que había muerto en combate, y simplemente opté por huir de mi terrible hermana, quién me estaba persiguiendo y me hacia sufrir por ese entonces. A los once, llegué a Edimburgo, donde vivía mi tío: Maron, un brujo que también fue expulsado de nuestra familia y me acogió, viviendo desde entonces con él. Estudié en Hogwarts, entre 2014 y 2021, como parte de la Casa Gryffindor, conocí a mis grandes amigos; James Sirius Potter, Rory Marcus y Michael Donnovan, ellos fueron (y son) mi familia durante un buen tiempo, algo de lo cuál había estado agradecido. Y hoy...que cumplí 21 años, he descubierto muchas cosas; mi madre estaba viva, mi hermana pertenece a Lux Aeterna, etcétera. Yo mismo me doy el feliz cumpleaños, porque al fin y al cabo, mi existencia implica resistencia.
Niños, cuyas sonrisas curan al mundo de tanto dolor...
Kenneth Holdwest