🎬 Puedes usar este meme para vengarte de mi por el rp que escribi del cementerio~ ;D (PD: Si quieres, para no tener tantos posts que responder a Kyro, puedes hacer que no sea un starter y yo mientras vuelvo el starter del cementerio en un simple ask/meme)
Send 🎬 and I’ll write a starter based off one of my favorite movie lines.
I will not say do not weep. For not all tears are an evil.
Aprovecho para decir que lo he hecho pensando en un drabble en plan inacabado pero si quieres partirme el alma en un rol cortito cargado de feels, eres libre de hacerlo. Y que espero que la venganza haya surtido efecto (?). El tuyo no hace falta que lo vuelvas ask si no quieres, que empiezo a organizarme y llevo mejor lo de varios roles.
El pequeño apartamento que habían alquilado para aquel viaje improvisado era viejo, pequeño y muy silencioso. Por lo cual era fácil escuchar cualquier sonido, aunque estuvieras en tu habitación, intentando atrapar unas briznas de sueño, con un brazo bajo la almohada fría y el otro sosteniendo un libro que poco faltaba para que se escapara de sus manos. Los párpados de Keyra se iban cerrando poco a poco, mientras se encogía entre las sábanas en busca de un poco más de calor y se dejaba llevar.
Al principio pensó que era el viento, tal vez el sonido de algún pokémon en el exterior, aullando a una luna que pronto sería arrebatada por unas nubes de aspecto temible. Después creyó que era el sueño, o el frío que le hacía alucinar. Pero después de inspirar hondo, incorporarse y darse cuenta de que tenía sed, decidió investigar.
Se puso en pie y fue a la cocina, rellenando su vaso de agua y dando un largo trago. Durante un tiempo solo escuchó la lluvia fuera de la ventana, hasta que el sonido se trasladó dentro de la casa.
Kyro estaba en el salón, con la capucha bajada y envuelto en una manta. Podía ver el dolor en su rostro, pero no en las cicatrices que, por desgracia, contaban una triste historia para alguien tan joven. Eran sus lágrimas las que hablaban por sí mismas. Era esa sensación de haber llegado al punto de ruptura. Era el saber que de verdad estaba solo, que sus padres habían muerto, que era su culpa. Todo eso contado por el surco de una lágrima que cayó al suelo y, en aquella casa tan vacía, tan vieja y tan silenciosa, aquel choque resonó y quebró el alma de Keyra.
Caminó en silencio a su lado, consciente de que el chico estaba muy absorto para prestarle atención. De que estaba roto y hecho pedazos, y sin embargo, por debajo de toda la lástima que sentía por él, notó alivio. Fue consciente de que ese paso tan sencillo como llorar su pérdida era un paso agigantado para el niño que era. Se sentó a su lado en el sofá, y fue entonces cuando captó que el pequeño era consciente de su presencia. Antes de que intentara volver a su máscara, volver a protegerse con aquella armadura que le dañaba más que curaba, Keyra tiró de él hacia ella. Lo abrazó y acarició su espalda, apoyando una mano en la base de su nuca, consolándolo.
- No dejes de llorar- Murmuró en su oído, con una voz fraternal que ni ella misma creía conocer- Deja que fluya. No eres menos fuerte por llorar.- Añadió, aguantando ella su voz quebrada- No todas las lágrimas son amargas. Estoy aquí para apoyarte, Kyro.- Susurró.- Estoy aquí, no pasa nada.