{{ to @bxrbievampire
Klaus había vuelto de la galería tarde en la noche, las exposiciones eran los viernes y sábados días en los que él suponía su novia tendría tiempo libre para acompañarle en una de sus más grandes pasiones, la pintura. Pero no parecía ser así, y eso lo frustraba. Entendía si su pareja no quería pasar todos sus fin de semanas con él, pero sería bueno que a veces ella le acompañe en los eventos que, después de todo, le hacían ganar la vida a Niklaus. Vendiendo y comprando piezas de arte para su galería privada, podía ganar lo suficiente para no tener que preocuparse en nada más que en la rubia que seguramente ya estaba en su casa.
Al llegar, cuelga la llave en un antiguo sostenedor que tenían colgado al lado de la puerta.— ¿Caroline? —pregunta en un tono lo suficientemente alto como para alertar a su novia si se encontraba en la planta baja pero dejándola dormir si ya se encontraba en la habitación. Con un suspiro cansado se quita el saco que tenía puesto y lleva una de sus manos a su cuello para aflojar la corbata que usaba sólo esos días. Odiaba los trajes. Quizás lo mejor era dormir antes de no poder retenerse y criticar la falta de asistencia de la rubia a la gala de esa noche.











