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Carta a los Koradhi
Nos dicen que estamos atrasados, lo estamos. Nos han dicho que nuestro fin está cerca, pocos lo sabemos, lo merecemos. La gente de mi raza no despertará, y practicamente todos nosotros seremos juzgados y eliminados, lo acepto. Yo, Carlos Antonio Bretón Guerrero, humano de la raza Aria, estoy consciente que los creadores no están orgullosos de nosotros, incluso nos aborrecen.
Pusieron sus más altas esperanzas sobre nosotros, y los hemos decepcionado, no seremos escuchados nunca más, y darán lugar a otra raza de seres más evolucionados y mucho más bondadosos que nosotros.
Solo quiero decir unas palabras, de un ser menos evolucionado, menos capaz y menos luminoso, y si se me lo permite, solo quiero pedirles algo.
Queridos Koradhi, no les dejamos un planeta en órden, para ser sinceros, les dejamos un planeta hermoso pero con más problemas que virtudes, a nombre de toda mi raza, me disculpo, no nos juzguen, no nos tengan rencor (aunque dudo que eso tan horrible nazca en sus preciosos corazones).
Ustedes, la nueva raza, serán lo que muchos de nosotros deseamos, y lo único que les pido es: amen con inmensidad su hermosa Tierra, sean una raza unida, no cometan los mismos errores que nosotros, porque todo tiene un ciclo.
Yo no soy un iluminado, no soy nadie especial, no soy nadie, pero lo que si puedo decirles es que mi raza hace no mucho tiempo estaba cerca de la evolución, estaban conectados como hermanos, eran bondadosos, mis antepasados los Mexica (algunos, no todos) conocían el bondadoso río de sabiduría y amor que emana nuestro perfectísimo universo, entre los que puedo nombrar está el gran Nezahualcóyotl y Tlacaelel; estos grandes personajes llevaban consigo mismos la semilla divina, la creación mas hermosa de todas. Fuimos conquistados por nuestros propios hermanos, nuestra propia raza nos traicionó haciéndose pasar por nuestros maestros, masacraron y robaron la identidad perfectísima de nuestro sol, la edad de oro de los Arios terminó, y el ciclo comenzó a decaer: El río se ensució, nuestra sangre fue manchada de lujuria, sed de poder, violencia y oscuridad.
No me justifico mis estimados Koradhi, esto pasó hace más de 500 años, y no hay razón para decir que no logré iluminarme por cualquier razón, y esta carta es por si no logro eliminar mis pasiones arias, mi suciedad, mi impureza.
Soy un Arquitecto, soy un Ario, y también fui un guerrero, y siempre, siempre, luché por la verdad, por dejar aunque sea una pizquita de mi legado, de lo poco que puedo darles, con todo mi ser, mi esperanza y mi amor para todos ustedes.
Sin más, ámense los unos a los otros, sean puros, sean ingenuos mas no ignorantes, sean inocentes, sean todo lo bueno que nosotros no fuimos, sean el orgullo de nuestros amados maestros, y conviértanse en los maestros de generaciones futuras cuando el tiempo llegue.
Bienvenidos a uno de sus muchos hogares, mis queridos Koradhi. Con todo mi amor y presencia, espero tener el privilegio de caminar entre ustedes, y si no es así, desde algún sitio sabré de ustedes.
Cabgi †