Cecilia - Baño de Mar a Medianoche
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Cecilia - Baño de Mar a Medianoche
Incomparable
Tu muerte me ha pegado fuerte. Te seguía la cuenta en Twitter y desde hace algunos años tu salud ya no te acompañaba, ya no hacía eco de tu espíritu.
Hoy supe que ya estás en otro plano y no pude evitar mis ojos llenos de lágrimas. Y es que tú me acompañaste en una época increíble y difícil, en una edad en la que no sabía qué era lo que la vida traería al umbral del fin de mi adolescencia.
Recordé a fuego vivo el grupo de teatro en el que estaba en tercero medio, cuando Pedro Pinto, mi inolvidable profesor jefe, un hombre increíble que trajo a mi vida mucha luz y una hambre de conocimiento que no tenía, con el que me siento eternamente agradecida, nos hizo representar una adaptación de una obra de teatro en la que tu baño de luna a medianoche, resonó una y mil veces en la sala de ensayos, mientras yo maquillaba, hacía malabares tras bambalinas con la utilería y soplaba tras el telón los parlamentos a mis compañeros actores.
Hoy te escuché mientras hablaban de tí y de tu legado y yo sólo podía llorar recordando esas tardes de frío en la piel. Recordé mis desamores, mis miedos, mis inseguridades de aquel hermoso 1991.
Has partido, Cecilia Pantoja, la Incomparable. Hoy te lloro porque te llevas una parte de mi vida. Hoy, yo soy un poquito menos sin tí. Mi corazón duele, pero juramentado, toda la vida.
Buen viaje, Cecilia Pantoja. Espero que dónde estés, tu alma nunca más sea limitada por la carne y vivas siempre, cantes siempre, emociones siempre a los que te escuchen.
En espíritu, te llevas un pedacito mío colgado en la costura final de tu pantalón brillante, anhelando feliz de escucharte por la eternidad.