Sabes que cuando estás stalkeando encontrarás algo que terminará por no gustarte, y tal vez cometas errores garrafales en el momento de rabia que dicha publicación te provoque. Entonces, ¿por qué stalkeamos?
Es simple, es algo que no podemos soltar algo que necesitamos sentir nuestro, buscamos un indicio de pertenencia en el perfil del ser que estamos "acosando", pero muy por el contrario encontramos que ya no nos pertenece, es más, nos ha olvidado, remplazado y luce más feliz.
¿Y cuál es el siguiente paso?
- Dejarlo ir, admitir que no tenemos parte en esa ecuación y empezar a vivir nuestras vidas. Pues no, claro que no, nos ponemos hermosas, nos pintamos de rojo los labios y nos cruzamos frente al tipo en cuestión, le sonreímos y le decimos cuanto lo extrañamos, él se come todo el papel de mujer necesitada y "acepta" que también nos extraño. Demostramos que somos lo mejor que tiene y al despedirnos decimos que todo fue un error, que ya no nos sentimos tan mujeres en sus brazos, que la magia se perdió. Añadimos que es momento de buscar alguien más que nos haga sentir bien. Volvemos a pintar de rojo nuestros labios y decimos adiós.
Volvemos a stalkear y cuando vemos sus fotos de felicidad, sonreímos... porque sabemos que tampoco la ama. Sabemos que un labial rojo le gana a esa mentira que llama amor.