#ABORTOLEGAL | Los grupos antiderechos recurren a amenazas, pintadas, apologías del femicidio, palos y huevazos, aprietes a niñas en escuela y métodos ilegales y antidemocráticos para intentar extorsionar a senadores y senadoras, amedrentar a legislado...
(...) “Se están sacando las caretas. (...) Los anti derechos pensaron que el proyecto quedaba en diputados y que se nos había ocurrido acompañar a setenta locos de manera testimonial y ahora empezaron a volverse locos. También es porque le cortamos el negocio de la clandestinidad. Un aborto clandestino cuesta cuarenta mil pesos. Los que hacen abortos clandestinos sacan un sobresueldo de 160 mil pesos que no lo ganan en ninguna clínica, ni guardia. Les estamos cortando un negocio más grande del que creíamos”, desnuda una diputada con reserva de su identidad. Las palabras se cobijan en el anonimato una y otra vez, justamente, porque la virulencia de los ataques no forman parte del juego democrático, sino de métodos de amenazas, intimidaciones, extorsiones y aprietes a los y las legisladores/as y senadores/as que no son parte de la dinámica institucional, sino de una neo inquisición que intenta apelar al miedo personal, familiar y vital.
(...) El juego sucio no es democracia. Es amenaza. Y la Inquisición en marcha. Sin voz, voto, ni calle, sino con la historia como un reloj de tiempo en donde la libertad se pulveriza como la arena y El cuento de la criada no es cuento sino una sombra en donde la reproducción de las mujeres se vuelve una forma de cacería contra la autonomía personal y político.
(...) “Los movimientos anti aborto se están quedando sin argumentos y empiezan a mostrar su verdadera cara, la de la violencia.(...) las mujeres han dejado en claro su postura sobre el aborto y no solo en Argentina, América Latina también exigen la legalización del aborto”.














