Alfred Kubin (1877–1959), “Die Pest” (The Plague), c. 1902
seen from China

seen from Malaysia

seen from United Kingdom

seen from Netherlands

seen from Malaysia

seen from United Kingdom
seen from United States

seen from Malaysia
seen from China

seen from Malaysia

seen from Japan

seen from Japan
seen from China
seen from China

seen from Japan
seen from France

seen from Malaysia
seen from South Korea

seen from Sweden
seen from Malaysia
Alfred Kubin (1877–1959), “Die Pest” (The Plague), c. 1902
Efemérides
Cinco años de la pandemia, cinco años desde que dijeron eso de que íbamos a salir mejores...
Hablamos de todo ello en el nuevo número de @el.estafador
#covid #pandemia
Total confianza con estos mangarras subnormales.
X Files - Fight The Future, avisou há quase 30 anos. Saiba tudo em meu Patreon:
Pânico no Atlântico: 3 mortos por hantavírus em cruzeiro de luxo! Navio com 150 pessoas preso na África. OMS admite: pode estar se espalhand
Era marzo de 2020 y el mundo se detuvo de golpe. Las calles vacías, el silencio que pesaba en el aire, las noticias que no paraban de llegar… y nosotros dos, encerrados en este departamento que de pronto se sentía demasiado grande y demasiado pequeño al mismo tiempo.
Había días en que apenas podía respirar de tanta ansiedad. Otros en que lloraba sin razón aparente, solo porque sí. Pero también hubo momentos pequeños, casi ridículos, que nos salvaron un poquito. Como ese Pillow Challenge que empezó a circular por Instagram. La idea era simple: ponerte una almohada como si fuera un vestido y tomarte una foto. Reírnos de lo absurdo. Sentir, aunque sea por unos segundos, que todavía podíamos jugar.
Esa tarde me quité todo, literalmente todo, y abracé la almohada más gorda que encontré. Me paré frente al espejo, encendí el flash del celular y sonreí como si el mundo no estuviera en pausa. Tú estabas en la sala, probablemente viendo alguna serie por décima vez, y cuando me escuchaste reír sola viniste corriendo a ver qué pasaba. Te reíste tanto que casi te caes. “Estás loca”, me dijiste, pero con esa mirada que decía que me querías más por estarlo.
Miro esta foto ahora y duele de una forma suave. Porque éramos nosotros dos contra todo. Porque esa almohada era lo único que me cubría, y aun así me sentía protegida cuando estabas cerca.
Hoy el departamento está más silencioso. La almohada sigue siendo la misma, pero ya no hay nadie que venga corriendo a reírse conmigo. Te extraño tanto que a veces duele respirar. Pero también me acuerdo de que sobrevivimos. De que en medio del caos encontramos formas tontas de ser felices.
Y aunque el mundo volvió a girar y yo seguí adelante… una parte de mí se quedó en esa tarde de 2020, abrazando una almohada, riendo contigo.
Gracias por esos momentos buenos entre tanto malo.
Donde quiera que estés, espero que sepas que todavía sonrío cuando pienso en ti.