Me gusta lavar platos; antes odiaba el oficio, pero le tomé cariño.
En pandemia los lavé todos.
Cuando era niño y me mandaban al "lavadero" a lavar los platos era una auténtica pesadilla, especialmente con los cristales y la porcelana, es decir, todo. Porque en la cocina de la finca donde crecí no había lavaplatos, ni agua corriente y tocaba sacarlos en ponchera hasta el patio, donde estaba el inmenso lavadero de ropas de cemento macizo y allí ocurrió uno que otro desliz enjabonado, que me costaba al menos una "pela".
Los niños en las fincas colombianas deben asumir varias tareas cotidianas tradicionales y ayudar a las señoras; las nuestras no fueron diferentes, había que ir por las vacas, traer/picar/entrar leña, ayudar a ordeñar, correr a la huerta o al cafetal por lo que la abuela Luisa ordenara como se hace a la tienda de Martica: plátanos, yuca, cebolla, frutas y el despreciable cilantro (con ese nunca me reconcilié), que me dejó un aroma pegado en las manos que aún no se ha ido por más que estregue el alma. Y esas tareas apenas son el comienzo del temprano día, desde las cinco.
Más tarde hay que comenzar a llevar los alimentos a los trabajadores, ese oficio se llama "garitero", pero en la ciudad no se pronuncia en voz alta; con eso también me gané unos pesos mientras crecía y viajaba en bus cargando un portacomidas a edificios, obras y porterías. La misión más delicada era llevar una olla llena de sancocho hasta "el tajo" en donde estarían esperando los hambrientos jornaleros a las once y media o doce. Muchas veces resbalé, y tenía que recoger las carnes, si no se las comían primero los perros, y devolverme llorando hasta la casa a pedir más. Más tarde, había que ir por los terneros y encerrarlos en el corral y llevar "el algo" al mismo lugar, o tal vez ya desplazados más lejos; largas caminatas entre fango, mosquitos, culebras y ramas, muchas ramas que te jalaban de la ropa. Y al final del día, traer más leña, ayudar en la casa y escuchar radio. Quedaba poco tiempo para jugar y las niñas ayudaban a los otros oficios domésticos; de ahí el arraigado machismo, que comienza con "M" de "Mamá" leí en una frase hace un par de semanas.
Volvamos al oficio de lavar los platos. Resulta que cuando no había suficientes mujeres en la casa, nos delegaban a los niños más grandecitos esa atemorizante tarea que comenzaba, por supuesto, después del desayuno. Y dele... Yo creo que mi temor se debía a la carencia de motricidad fina, porque siempre se me quebraba un vaso o dos, y vaya a que se me quebrara un plato ¡La paliza! Entonces, despreciaba lavarlo. Pero en estos tiempos de reflexión y reencuentro con los rayones, me ha servido ese oficio para pensar, y son pocos o tal vez cero los incidentes recientes. La diferencia debe ser que, si se me quiebra uno, voy y compro dos o media docena, y no hay "pela" ni quién joda.
Y descubrí que me gustaba lavar platos mientras crecía, después de cogerle el sabor en las casas de tías y vecinas que me cuidaban, porque, ninguna tuvo para invertir en una máquina lavaplatos, que tal vez ni existían aun en los 80, y la mayoría ya abusaban del trabajo infantil prestado, porque tampoco había ningún misterio, y yo no soy inútil; también era capaza de barrer, trapear y encerar una casa entera, yo aprendí a cocinar de pelao para ayudar, y a hacer mandados hasta volverme mensajero experto en el centro de Manizales. Pero los platos eran eso a lo que todos los machos le sacaban el cuerpo y a mí me parecía casi que un acto de nobleza después de la mesa.
Lo comprobé hace 20 años, cuando aterrizaba de barriga en Miami y me consiguieron un trabajo en un restaurante; con ese desperdicio de comida y el proceso jerárquico que se necesitaba para llegar a mesero, me aburrí pronto de busser tendiendo mesas, sacando sobras y poniendo cubiertos mientras aprendía. Al tercer día noté que en la cocina del suntuoso restaurante de Miracle Mile se acumulaban los platos y nadie los lavaba; así que le pregunté al gerente si le era de alguna ayuda. El tipo se quedó perplejo y me respondió modesto que yo no era ilegal, que era bilingüe y que no tenía por qué lavar platos, pero le respondí que sólo quería resolverle su problema. Entonces me propuso un pacto tentador: lavar los platos, me pagaba alta la hora + propinas y me invitaba a almorzar lo que quisiera, mientras aparecía el discriminado mexicano "lavaplatos" que nunca conocí y que dejó una inmensa grabadora. Cuando me preguntó curioso por qué quería hacerlo, yo le dije de este artículo en el futuro y para escribir sobre eso de lo que tanto se quejan los colombianos migrantes que no dominan el idioma y les toca lavar baños o platos o los dos, y entonces se echó a reír.
Ese día me metí a esa cocina con el único pantalón negro elegante requerido para el oficio, un bello diseño de Carlos Nieto que aún recuerdo húmedo, lleno de grasa y vapor después de la primera hora. Pero había que hacerlo, además no era difícil, sólo había que seguir en gran formato industrial la regla mental que aprendí desde niño: separar lo grande, mediano y pequeño y clasificar por lotes los platos, cubiertos, vasos y demás utensilios. Cada uno va en una canasta plástica que se enjabona con manguera y luego pasa a una banda como la de los rayos X de un aeropuerto y se enjuaga a presión con agua caliente controlada adentro. Al pasar al otro lado, ya limpios, se empiezan a secar y a clasificar de nuevo. Mamey. Lo duro eran las cacerolas, sartenes y ollas. Esos siempre los dejo de últimos y procuro separar el aceite usado para reciclarlo.
Hoy buscaba en Internet si por alguna curiosidad habría algún tutorial en Google sobre el asunto, y claro, encontré uno del cleaninginstitute.org. Dice: "Raspe los platos para retirar los restos de comida: use una espátula de goma o una toalla de papel. Para los restos de comida pegados, remoje los platos/utensilios de cocina antes de lavarlos: agregue detergente o bicarbonato de sodio al fregadero/barra (u olla sucia) y llénelo con agua caliente; déjelo en remojo de 15 a 30 minutos, luego escúrralo y continúe con el paso dos".
Consejo: nunca vierta grasa en el desagüe porque puede causar una obstrucción.
Y algo que empíricamente he aprendido con cierta rigidez: "Lave en orden, empezando por los artículos con poca suciedad. Esto suele incluir vasos, tazas y cubiertos. Lave primero estos artículos, seguidos de los platos, tazones y fuentes. En general, los platos se lavan fácilmente si los mantiene bajo el agua mientras los frota; mientras trabaja, saque cada plato del agua para revisar si hay manchas. Termine con los utensilios de cocina, ollas y sartenes; si remojó las sartenes con restos de comida, el lavado será más fácil. No olvide lavar el fondo de la sartén".
Toda esta rutina tecnificada me permitió escuchar radio, comer bien por tres días y además, le caí bien al chef, que hasta entonces entendí que es la máxima autoridad en la cocina por encima del que sea; una verdadera jerarquía entre fogones. Al siguiente día, llegué listo para las mesas, pero los platos me llamaban en montaña y en coro desde la cocina, y otra vez lo mismo, así como al tercer día. Sentía que me le escapaba a algo que no quería hacer, después de echar pizzas enteras menos alguna porción consumida a la basura. Y un par de meseros peruanos se escondían cómplices detrás de la puerta para echarse un pedazo, porque estaba prohibido comer; en algunos estados, como New York, regalar esa comida es delito.
Gelber había hecho plata y viajes con las propinas como mesero en Miami, pero aquello no era lo nuestro, él era un creativo desperdiciado en los restaurantes y yo, hasta recientemente, un programador de radio buscando convencido la continuidad de mi carrera. Así que no duré una semana. Al despedirme, para irme a parquear carros como valet, el gerente me preguntó de nuevo si me había servido eso en la cocina, y yo le dije que, por supuesto que sí; me sirvió para pensar.
Mis platos quedan impecables; no he tenido queja en toda mi trayectoria a menor escala. Pero insisto, ese momento del día me sirve para pensar y para que alguien más descanse. Durante la pandemia lavé tantos platos como pude, hasta salió un meme que decía "Qué lavadera de platos"; porque insisto que estar en casa nos obliga a ayudar en cualquier cosita, y yo soy bueno para eso, aunque el jabón líquido me resquebraja las manos, tal vez heredado de mamá, que usa guantes desde que trabajó en restaurantes como el de la Universidad de Caldas y una vez le dio un feroz hongo entre las uñas por lavar a mano libre. Esas son las vainas que uno enlaza en el lavaplatos mientas pasa de cucharas a tenedores, discriminados en orden, o preparo mi próximo programa para el pódcast y me imagino los elementos ideales que deberían acompañarlo, o los invitados que podría tener, o pienso cómo resolver problemas, muchos problemas. Porque la radio me detonó el teatro de la imaginación, pero aprendí a no depender exclusivamente de ella para contar estas historias, que, por cierto, la mayoría de las veces escribo primero, después de meditarlas lavando platos, como "Monk".
"Monk" era una serie de televisión de comedia dramática y misterio (2002-2009) sobre Adrian Monk (el actor Tony Shalhoub), un brillante ex-detective de San Francisco con un severo Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) y numerosas fobias, quien trabaja como consultor privado para la policía, usando sus peculiaridades para resolver crímenes complejos, especialmente la muerte de su esposa. La serie mezcla humor, drama y misterio, centrándose en cómo su rayón, agravado tras el asesinato de su esposa, se convierte en su mayor obstáculo y, a la vez, en su mayor fortaleza para encontrar detalles que otros no ven en sus investigaciones “exhaustivas” mientras limpia casas obsesivamente. Como Augusta, una señora chilena, ex productora de TV y web que cepillaba los 248 baldosines de la cocina del apartamento que le recibimos en alquiler Alejandro y yo en Coral Gables. Hay mucho paciente silencioso haciendo limpieza mental.
"Recuerda limpiar al terminar. ¡Te facilitará la tarea de mañana! Enjuaga y limpia el fregadero, el escurridor y la mesa. Los trapos, paños de cocina y esponjas deben secarse al aire libre o lavarse en la lavadora. Recuerda cambiar las esponjas y los trapos con frecuencia".
www.cleaninginstitute.org
En la reciente re-edición "Elogio de los Oficios" volví a buscar a ver si, por fin, los herederos de la obra del maestro colombiano Carlos Castro Saavedra se apiadaban de los "lavaplatos", pero sólo encontré que mencionaba hasta los meseros, y debo asumir que se enrolan en el gremio, así como se reparten las propinas con los aventajados dueños, repasando ese bello tributo minucioso y afectuoso a las diversas labores que forman el tejido social. Porque las que lavan platos no son reconocidas como las verdaderas heroínas de las desagradecidas jornadas de cocina que vienen luego del combate como la Cruz Roja: a aliviar el sufrimiento de quienes no participan o han dejado de participar en las hostilidades y a recoger los sobrantes y damnificados basados en el principio de neutralidad.
Lavar platos sirve para pensar, así que no los deje acumular y traiga algo para meditar al lavadero y terminará tomando apuntes mentales.
Gabriel Posada Gálvis
Envigado, 25 de diciembre de 2025.
Traducido por Luis R Castellanos de Back then History
El primer lavavajillas mecánico fue registrado en 1850 por un estadounidense llamado Joel Houghton. Se concedieron varias patentes para dispositivos similares, pero ninguna fue práctica ni ampliamente aceptada.
El lavavajillas manual de mayor éxito fue inventado por la socialité Josephine Cochrane y el mecánico George Butters en 1887.
El…
Buenas a todos espero que estéis muy bien,hoy veremos la comprobación de presostatos de lavadoras/lavarropas,lavavajillas/lavaplatos,espero que os guste...
#Lavaplatos conocido como #jabónparalavarplatos , #detergenteparalavarplatos y #jabóndeplato , es un #detergente usado para ayudar en #lavavajillas . Es generalmente altamente #espumante mezcla de #tensioactivos con baja irritación de la #piel, y se utiliza principalmente para el #lavadolemanos de vasos, platos , cubiertos y utensilios de #cocina en un #fregadero o un tazón. Además de su uso principal, líquido para lavar platos también tiene diversas aplicaciones informales, como para la creación de burbujas. #AltaQuimica #AltaCalidad #Maturin #Monagas #Venezuela #SeguimosTrabajando #QuedateEnCasa #PasionPorLoQueHago (en Maturin-Edo.Monagas) https://www.instagram.com/p/CDy0vuJnN3z/?igshid=omnlkk1j7ztr