En este pasaje tan íntimo, Jesús eleva su oración al Padre por sus discípulos. Es un momento sagrado, donde no solo revela el amor con el que cuida de los suyos, sino también la misión a la que los envía. Pide por su unidad, por su protección y por su santificación en la verdad. Jesús sabe que sus discípulos quedarán en un mundo que no los comprenderá, pero no pide que se alejen de él, sino que vivan en él sin pertenecerle.
View On WordPress












