—Estás tan deliciosa que podría hacerte una canción y...¡Hasta tendría coreografía! —Rió mientras masticaba el trozo de la última galleta que quedaba del paquete que había comprado. —Sí, sería algo como "Oh, oh, eres tan deliciosa y tan sabrosa que podría...¿comerte como una osa?" —Cantó y comenzó a reír, sin importarle si alguien la escuchaba o no, pues se encontraba en los jardines que siempre están repletos de alumnos.










