Le Parody, La fuente
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Le Parody, La fuente
MASHUP Podcast Lo mejor del 2020
Tarde, muy tarde, años tarde, pero en mi computadora estuvieron estos archivos de audio para edición al menos 3 años y cachito, pero fiel a la frase que más vale tarde que nunca, y también a la frase que no dejes de hacer lo que te gusta, por fin lo publico. Un gusto personal, una satisfacción personal, es mejor que fluya y dejarlo ir. Les comparto el podcast en nueva…
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Trilla. Luz Arcas y Le Parody.
Sala Cuarta Pared, Madrid, 9 de diciembre de 2022.
Es terrible que te revelen el significado de un jeroglífico cuando andas barruntando la solución. Esta noche, Le Parody era una especie de Diosa\Arquitecta\Djrectora, que llenaba de ganas de bailar la burbuja de espasmos y pavores que Luz Arcas iba contando, casi centrifugando, en una hora que me ha hecho sentir demasiado incómodo y asustado. Una hora que ha resumido los últimos meses de mi vida.
Pero Trilla iba de un parto, de un bebé que se disuelve apenas nacido y desaparece de la trama, dejando paso a la actividad, a la locura, a las máscaras y el ir allí y allá sin casi respirar. De un intermedio de agotamiento, espasmos y llanto. Y de un final que no consigo descifrar, que pudiera ser el orden de los patios de las cárceles o la razonable paz de un nuevo orden.
Le Parody se está convirtiendo en una creadora de ritmos excepcional, y sabe usarlos para mucho más que motivar al baile. Ya su anterior trabajo, basado en los poemas de Félix Francisco nos estaba llevando por unos parajes oscuros, hacia un pesimismo que, de alguna manera, parece señalar en dirección a la esperanza, antes de atravesar con valentía el lugar del que queremos escapar, para llegar a la tierra prometida. Exactamente como el niño al borde de la piscina.
Trilla parece estar creada a partir de ese desesperanzado optimismo. Luz y Sole se preguntan para qué seguir. Para qué bailar. Para qué aguantar. Para qué proveer; para qué parir. Y Le Parody, está enorme en su altar iluminado de rojo, convertida en Lucifer y en Liza Minelli, en una demonia de ropa negra y aura rojo que no quiere que se note demasiado que sabe lo que nos espera, lo que va a caer sobre nuestras cabezas, seguramente, mañana mismo.
Pero, y aquí debiera haber empezado y terminado este texto, Trilla es parte de una trilogía. Y, parte de lo que hemos visto hoy, antes de los espasmos y las lágrimas, es la danza del trabajo. El jeroglífico. El veneno. El espóiler. El castillo de naipes cayéndose en silencio. El futuro llega, dando saltitos, bailando, con ganas de fuego. Esta noche, nos han dicho la verdad. Y yo, os he contado que estoy mal y no encuentro la salida.
Le Parody
Le Parody e Irene Ivankovà. Madrid, Independance Live, 6 de diciembre de 2019.
Ivankovà intenta crear ambient a partir de la repetición, emoción desde la monotonía. Y no lo consigue. La primera parte del concierto he estado tarareando el mensaje musical de Encuentros en la Tercera Fase. Después ha empezado a sonar como The Haxan Cloak. Ha mejorado aunque no despegado. Sencillamente ha estado repitiendo un coro, o un conjuro, hasta infectar la memoria de una audiencia, por otro lado, entusiasta y entregada a su juego. Después ha llegado a la mejor parte (el final), oscura y ancestral, una canción con aires de feria, cubierta de ruido y contaminada de ecos de iglesia.
Si la cumbre estuviera en venta, tendrían que desalojar a Le Parody, y que se preparen para una fiesta anticapitalista en toda regla. Hace tiempo vengo pensando que su Por -Venir es un disco que no puede explicarse, hay que vivirlo, y crear tu propia versión del mismo, no transmisible, llenándolo de experiencias y de sentimientos atesorados. Ella, hoy, lo está recreando pero sobre todo, lo está bailando, acompañada de un montón de colegas que, además, han pagado para ello. Ha hecho su propia mutación del disco, que se ha convertido en su joya o en su trampolín, y la está re-componiendo mientras cacharrea y se vuelve loca dando saltos. Quién sabe, si el Porvenir no es otra cosa sino el siguiente paso que damos mientras danzamos. Dancemos, pues.
Acaba de encerrar a Camarón en una rave. Agua, y techno. Barricadas y baile. Alepo. Errores y energía. Su disco, pero otra cosa. La música regresando a su esencia: la humildad, la picardía, la danza, las gentes. Así de importante, de imperfecto, es lo que hace Sole.
Papaya y Le Parody. EnoFest! en el Círculo de Bellas Artes. Madrid, 27 de octubre de 2018.
Papaya tienen el glamour descabalado de lo verbenero. La imperfección del descaro y un toque muy suyo para lo anticuado. Cuando Marisol decidió que no quería ser Marisol ellos tendrían que haber sido inventados. Como anécdota divertida, funcionan. Tómense con la adecuada mesura. Las burbujas son traicioneras y, sobre todo, recuerden: vista una, vistas todas.
También hay que reconocer que Yanara Espinoza es una auténtica anomalía: armadura ye-ye y una voz con la profundidad y el veneno de Chavela o – posiblemente y sobre todo- Mina.
Cables y mantones. Romanceros con base techno. Le Parody podría estar arrastrando desde el sur la música popular (por no decir tradicional) al siglo XXI. lo que han estado haciendo desde arriba, músicos como Martyn Bennett o Mercedes Peón, camino que ella está siguiendo, según su propia versión, autodidacta y caprichosa. Suena a cantar de viejos, a juglar y circo. A carnaval y bufonesca, a sátira inmediata, hecha para incomodar a los acomodados y convertirlos en bufones para solaz de los sin dientes. A pesar de las bases y el bosque de cables que ha plantado encima de dos mantones, suena llana, casi sucia. Descarada y arrogante. Las fiestas del barrio/pueblo no van a ser igual a partir de ahora. Kraftwerk por fin se suben a la noria.
El reto, de existir, es lograr que la base sonora mínima y gélida ligue con el bullicio, el drama y la calidez que se adivina en sus melodías y sus letras. Ese contraste puede resultar en una mezcla fallida o en una música de un surrealismo fascinante. Hoy, con un concierto lastrado por problemas técnicos, no es el mejor día para pensar en otra cosa que no sean las ganas por meter el hocico en la cocina de Sole.
Le Parody - La puerta
P O R V E N I R
ya hace mucho que no escribo aquí ni escribo como solía, porque, uno: cuanto más tiempo pasa, menos certezas, y como "a quién podría enseñarle yo ya nada", durante tres, casi cuatro años me fui quedando muda. sólo quería ser un cuerpo bailando -que nos den dinero por bailar a nuestro aire o que no exista el dinero y dos: cuanto más intenso vivo menos tiempo y ganas de contarlo más pudor o menos exhibicionismo o nada de eso, más bien: darse una y otra vez contra el muro de la imposibilidad de traducir en palabras todas las cosas del mundo que no son palabras la traducción más aproximada que encontré está en la música y por eso hago discos, que tienen un poco de palabra / un poco de orden y un poco de caos / un poco de placer, un poco de mátemática y esfuerzo mental / un todo de abstracción y un todo, si se pone intención, de presente muy concreto. sudoroso, drogado, feliz o doloroso. así que he hecho otro disco cuenta tres viajes el viaje de la noche (desde dentro), el viaje de la guerra (desde lejos), el viaje del desamor (desde atrás). noche: lo que es para unxs experiencia exótica o una fase o el puto souvenir intelectual de moda - para otras es presente continuo. habitación. textura. guerra: de donde unxs vienen - otrxs vamos. Y no tardará en llegar: muere Europa (muera Europa), el desastre acecha. es de esperar. habrá que estar preparado. desamor: ya todo lo que debía romperse se ha roto. quedó una casa insólita, sin tabiques. parece frágil pero no: está llena de luz. este es mi último testimonio del lugar por el que, no ya sólo no se quiere, sino que tampoco se puede volver a pasar.
La niña rubia de ojos azules que corre por el centro comercial de Dubai y le pregunta a su padre ¡qué es eso, qué es eso! -It's the call to prayer -"peiah??" -yeah! It's-the call-to prayer! La niña que, años más tarde, morena de ojos marrones en un centro de entrenamiento de la milicia de mujeres de Rojava, Siria, comiendo de pie con sus compañeras, antes de la batalla, bendice la mesa y alguien hace un chiste y se ríen, porque no le tienen miedo a la muerte y esa falta de miedo no es épica: es un chiste a la hora de comer. Las niñas que ven lo porvenir y el futuro es suyo.
https://leparody.bandcamp.com/album/porvenir
https://soundcloud.com/leparody/sets/porvenir
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foto: Consuelo Guijarro