Se relentizan los minutos, se agravan los silencios, se intuye la soledad, se crean utopías para saber de antemano que no sucederán, se quiebra el ánimo, se desliza la furtiva sombra de la inquietud y la zozobra y un aire
callado me grita de cada rincón.
Si, hay días así.
Y no es malo, no todos los momentos son de sonrisas y alegría, y aveces es más que necesario tener instantes negros y tristes.
Leregi Renga











