Nunca me has importunado. Lo sabes. Para eso tendría que importunarme yo mismo, pues tú eres parte de mí. Te llevo como siempre conmigo, a través de todos los continentes y todos los estados emocionales, como ideal, como ilusión de lo perfecto, como símbolo supremo del amor. Así estuviste conmigo hace diez meses, así regresaste conmigo.








