“Pulsan, punzan mis dedos tu teclado impasible, tu teclado morboso, hipersensible. con el deseo absurdo, con el propósito imposible de trocar en sortílego, inasible tejido de armonías perdurables, la haza acerval de trastrocadas fantasías que se embarullan en el caos diminuto de mi mente”
Cuando la balada triste cesa su ruido, ha de aparecer la intromisión de un ser, Cuando la aridez mengua, apacigua, en el pesar emerge su imagen.
En la locura del querer ahora habita mi ensueño, en la nostalgia del adiós esta presencia habita; El perfume de la cabellera como el aroma de lillith no se manifiesta para el vivo
Después de ser un instante en su presencia mi existencia quedo en el olvido… he de morir.
Hechicera con su voz de argento, hiere mi fe y cual apostata traiciono lo creído…lo que soy
Ella cantaba y en mi oído la nota vertía;De este viaje traje los labios cárdenos, la piel manchada de culpa.
Su respirar constela mi indiferencia, la bóveda estelar ahora ha de brillar -pues que es nuestro designio contra la impericia del amor- tú me dijiste ¡oh mía! palabras profundas ¿pero efímeras?
Escribí pero no con tinta ni con carbón, escribí con mi palpito el querer que se pretendiera retener, pero cual sofista el discurso desvió,-¡me desangro! Pero no brota vida de las venas, lo que Sale de mí es un cóctel, una mezcla ideal entre querer y placer.