Exígeme la vida entera. Arriesga absolutamente todo por mí y te doy mi palabra, te juro con la sangre hirviendo que si meto mis dos manos al puto fuego por ti, no me va a salir ni una sola ampolla. Porque el miedo y las quemaduras de tercer grado solo existen para los que dudan, pero si saltamos los dos al mismo tiempo, sin mirar atrás y sin red de seguridad, el fuego deja de ser una amenaza y se convierte en nuestro propio refugio. No quiero medias tintas ni promesas cobardes, quiero que te juegues el cuello por esta historia para que veas con tus propios ojos cómo yo me arranco el pecho por la tuya.
Voy a apostar por ti con la demencia y la frialdad que puedo asumir, para asegurarte que no tengo nada que perder, pero quiero ganarlo todo. Voy a lanzar sobre la mesa todas mis cartas, a gastar mis últimas balas y a entregarte hasta el último de mis secretos. Me voy a quedar en la ruina emocional amándote, exigiéndome hasta la última gota, hasta que ya no me quede ni un solo as escondido bajo la manga, ni un solo beso huérfano en la boca que pueda darte. Que la prudencia miserable se la queden los cobardes, yo busco la gloria de vaciarme por completo entregándotelo todo.
La gente repite como un disco rayado que la vida es efímera, que el tiempo es cruel y que la existencia se escapa en un suspiro insignificante. Pobres ilusos. No tienen la más mínima idea de lo que ocurre cuando el reloj colapsa al estar a tu lado. Porque si dicen que una vida entera cabe en un solo suspiro, te aseguro que en el hueco de tu cuello, mirándote de frente y respirando tu mismo aire, ya se me han consumido reencarnaciones enteras. Y si mi condena es morir y nacer mil veces más en cada uno de mis suspiros por ti, entonces que así sea.
Durante años me cerré en el estereotipo masculino, donde no debía mostrar ningún tipo de "debilidad", por tanto consideraba el amor como algo que yo no debía sentir... Pero parece que aún así siempre fuí un enamoradizo. Aunque lo negara.
(Amoríos)
La primera niña que llamó mi atención fue cuando estaba en 3ro de primaria, se llamaba Wendy, una bonita morocha y yo siempre iba detrás. Aunque me ignorara yo aún buscaba estar cerca tratando de llamar su atención, así de aferrado.
Me cambiaron de escuela y ya no la ví, hasta que regresé en 5to de primaria, yo aún no la había superado, y en San Valentín aproveché para hacerle una carta confesandome.
Aunque, era tremendo idiota que lo puse como anónimo, me ocultaba..., aún así se enteraron que fuí yo, pero no pasó nada.
Me cambiaron de escuela para 6to de primaria y ahí conocí a otra muchacha, Jaqueline. Recuerdo que ella era muy risueña y sentimental, buscaba sentarme siempre a su lado, pasar tiempo juntos.
Era muy detallista, diario le hacía cartas o detalles a mano. Le compraba dulces y le regalaba peluches. Incluso iba a dejárselo hasta su casa de sorpresa. Hasta que en una de esas la ví con otro y me sentí traicionado, hasta la bloqueé del WhatsApp, jajajjaa. Alto drama para tener 11 años, eh.
Un día me la encontré de vuelta años después, ella se me acercó corriendo toda emocionada y yo no quise ni mirarla, moría de vergüenza. No he sabido nada de ella desde entonces.
En 1ro de secundaria no hablaba con nadie a excepción de una persona, Yesenia, era mi única amiga y por tanto también me terminé enamorando de ella. Con ella era igual de detallista que con Jaque.
Me parecía linda y divertida aunque fuera un poco rara. Aunque terminó viol4ndome cuando fuí a su casa por un proyecto escolar y me distancie de ella. Aún así mantengo su contacto y de vez en cuando nos escribimos para saber si seguimos vivos, supongo.
En secundaria no fuí a segundo y tercero lo pasé en pandemia. Regresé a presencial hasta 2do semestre de preparatoria. No le hablaba a nadie y tampoco quería mirarlos, entonces nadie me gustaba.
En 3er semestre, por Canny, conocí a Angie. Al inicio me cayó mal pero al final terminé enamorándome de ella también. Me parecía muy linda y divertida, podría escucharla por horas.
No me atrevía a confesar lo que sentía, las cartas que le dedicaba en san Valentín eran muy abstractas, también le regalaba chocolates y, mi manera de tratar de llamar su atención era buscando contacto físico.
Buscaba estar lo más cerca posible, tomarle la mano, recargarme en su hombro o incluso darle pequeños besos de vez en cuando.
Nos separamos en bachiller pero yo la seguía buscando, aunque ella se alejaba y se terminó besando con Canny. Yo moría de celos pero seguía flechado por ella.
Al entrar a la universidad no supe nada de ella por buen tiempo, hasta una ocasión que Canny me sacó de clases para visitarla hasta su casa porque... Estaba embarazada. Me dolió mucho saberlo por alguna razón.
Cuando estaba en 4to semestre de preparatoria también me gustaba otra chica, vamos a llamarla F, era de ojos verdes y tenía el cabello tintado de rojo. Muy inteligente y tranquila. Me ponía muy nervioso y tenso a su lado, nunca pude hablarle, solo admiraba de lejos.
Otra chica que también llamó mi atención se llama Samantha y la conocí en un curso de estudio. Aunque... Tal vez ella era lesbiana. Aún así admiraba siempre lo bonita que era, tampoco nunca tuve valor para hablarle, quise intentarlo cada que la encontraba en la universidad pero era solo a la hora de salida y ella corría al camión...
Son algunas de las chicas con las que más "interacciones he tenido" o me han marcado. Porque Lucían era alto ojo alegre que todas las chicas le parecían bonitas, pero solo admiraba de lejos.
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(Stalkers)
Cuando estaba en 1ro de secundaria había un chico al cuál llamaremos A. Él parecía tímido y reservado pero era muy extraño, una ocasión que esperaba afuera de una tienda que estaba rumbo a su casa, cuando él pasó en su auto, lo ví pegado literalmente a la ventana con una sonrisa enorme.
Y así era, me observaba desde lejos. Una mañana él y sus amigos me rodearon mientras él se confesaba y me pedía ser su novio. Yo estaba tan... Shockeado. Ni siquiera pude hablar, solo sacudí la cabeza diciendo que no y me fuí.
Para el mismo tiempo, chicos de 3er año se la pasaban acosándome igual. Y cuando entré a 2do de secundaria era similar.
Al receso se me acercaban chicos diciéndome que yo le gustaba a sus amigos, me llegaban cartas, dibujos, me daban poemas... Conservo la mayoría de detalles pero me duele que una ocasión tiré una carta y jamás sabré que fue lo que decía.
Aprecio los detalles, de siempre, aunque todos ellos me incómodaran y dieran miedo. Buscaban sacarme mis redes sociales pero nunca lo consiguieron. Yo era la canción "NO" de Meghan Trainor.
Igual a 2do de secundaria solo fuí 4 meses literalmente, falte porque operaron a mi papá y cuando volví inició la pandemia.
Cuando volví a presencial a preparatoria, había un chico que no dejaba de acosarme. Me daba chocolates siempre que me veía, encontró mi aula, se enteró de mi nombre, todo antes de que yo le dijera.
Me hacía dibujos, me daba peluches, flores. Siempre me pedía que fuera su novio pero siempre lo rechacé. Entonces buscó meterse con Canny, como él también lo rechazó volvió conmigo. Me molestó toda la preparatoria, el último día me dió un último regalo y ya no nos hemos vuelto a ver por la universidad. Él me acosaba hasta por mensaje pero lo bloqueé de una, jaja.
En el 1er año de carrera no tuve ningún stalker, pero en el 2do sí. La universidad y la preparatoria están juntos, entonces un niño de 15 no dejaba de acosarme.
Me daba miedo pues nos observaba desde lejos, siempre, sin falta, por horas, escondido atrás de una pared, pero era bastante obvio. Me tomaba fotos y se me acercaba tratando de invitarme a salir pero OBVIAMENTE lo rechacé.
Ese niño me incomodaba tanto y tenía harto, incluso a mis amigos porque el mocoso siempre nos observaba. Así que ellos fueron a mi rescate a decirle que deje de estar jodiendo y me dejó, jaja. Aunque sigue siendo incómodo toparnos ya que la escuela es pequeña.
También tuve varios acosadores virtuales, viejos verdes que buscaban sacarme fotos íntimas. Groomers. Universitarios por Facebook que me invitaban a comer...
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(Ligues)
En 1er año de universidad, antes de conocer a Lei, creo que tuve un ligue. Pues conocí a un chico llamado Jeremy, estudiaba veterinaria, yo quería ser su amigo porque me llama la atención su carrera pero él buscaba algo más, lol.
Y como en ese tiempo por la amnesia estaba demasiado atrevido... Pues no estaba cerrado a la posibilidad de salir con él. Aunque el chico se puso demasiado celoso por mi compañero de cuarto que él mismo me bloqueó, jajajaja. No duramos nada.
Tal vez ni siquiera fue un ligue, no tengo idea, nunca estuve en ninguna relación hasta que llegó Lei. Con él también fuí muy atrevido al inicio, aunque conectamos de una manera diferente, instantánea de complicidad, por lo que la relación avanzó muy rápido. Y soy feliz con él.
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Nota: que no se note que tengo un tipo... Arriba las morochas!
Queja:
Creo que solamente una chica se me ha confesado en mi vida y esa fue Yesenia. Pero por lo que pasó ya no quise nada con ella.
Pudieron darse cuenta que de siempre los que más me han buscado han sido hombres... Ahhh, y yo odio porque no soy gay. Además que la mayoría de esos malditos seguro querían picarme y eso no me gustaaaaaa.
Por qué me seguían más los hombres!?? Tanta vibra gay doy...? Es porque no hablo? Porque me gustan algunas cosas bonitas? Eso no dice nada!
Sí, actualmente sí soy gay porque tengo novio, pero exclusivo por él. Porque me encanta quién es y quise estar a su lado sin importar su género. Pero fuera de, ni siquiera me agradan los tipos.
Tal vez con Lei y Jeremy estuve abierto a la posibilidad de salir porque... Son pasivos. Y los que me acosaban querían que yo fuera el pasivo. Y ahí ya no, atrás perras.
Hay un momento de paz miserable justo antes de abrir los ojos. Una fracción de tiempo pequeñísima donde la cabeza todavía está en blanco, las sábanas pesan lo justo y el mundo exterior no existe. Es el único instante del día en el que mi vida no es un desastre, simplemente porque todavía no he recordado quién soy ni qué me falta.
Pero dura una mierda. Apenas parpadeo y la consciencia arranca, el cerebro no me manda a pensar en los correos que tengo que responder, ni en el tráfico, ni en la rutina. No. El muy cabrón va directo al archivo más doloroso que encuentra y me estampa su sonrisa en la cara. Es un impacto seco, silencioso y fulminante. Y ahí, acostado, mirando el mismo techo de siempre, me doy cuenta de que el día ya se arruinó antes de empezar.
El sonido del despertador es una tontería comparado con el ruido ensordecedor de recordar cómo se le achinaban los ojos cuando se reía conmigo. El ruido mecánico lo apagas con un manotazo, pero esa imagen se te queda clavada en la nuca. Arrancar la mañana tragándote la imagen de su felicidad es arrancar con un ladrillo en el pecho.
Es el peor castigo posible, despertar y que lo primero que haga tu mente sea pasarte la factura exacta de todo lo que dejaste ir.